Musica Martes, 10 de julio de 2018

El paraíso en el sonar de las teclas

Rick Wakeman, músico de Yes, se presentó el pasado domingo en el auditorio Ángel Bustelo, en donde justificó que sea considerado el más talentoso tecladista del planeta.

Con puntualidad inglesa, apenas cinco minutos pasadas las 22, el mejor tecladista del mundo, Rick Wakeman, se hizo presente en el escenario del auditorio Ángel Bustelo. El integrante del grupo de rock progresivo Yes actuó por primera vez en Mendoza el pasado domingo con su concierto Rick Live Sinfony Orchestra.

Este espectáculo, aclamado en todo el mundo, agotó funciones en el teatro Colón y en el Gran Rex, de Buenos Aires, y en escenarios a lo largo y ancho de todo el mundo.

En Mendoza las entradas no se agotaron, pero hubo una gran concurrencia de gente que se deleitó con el sonar de las teclas del maestro acompañado de una orquesta sinfónica.

El artista participó en las grabaciones de grupos como Black Sabath, Brotherhood of Man, Edison Lighthouse, Al Stewart y David Bowie. Esto lo llevó a unirse a The Strawbs, una banda de folk rock, y luego a formar parte de Yes, el grupo de hard rock post psicodélico que ya había atraído considerable atención con sus primeros tres discos.

Con un look descontracturado, con un pantalón deportivo, un saco oscuro y unas zapatillas de color, Wakeman abrió el espectáculo con King Arthur.

El tecladista británico comenzó su charla con el público, hablando en inglés, claro, haciendo humor sobre la cantidad de veces que se casó.

Es que el maestro contrajo matrimonio cuatro veces y, según hizo levantar la mano, fue el que más veces dio el sí en toda la sala. Con esa intervención abrió la charla con el público mendocino para volver a darle paso nuevamente a su música.

Luego hizo sonar algunos clásicos de su carrera como After the ball, Catherine Howard y And you and i.

Su teclado también pasó por temas de The Beatles, con versiones propias de Help! y de Eleanor Rigby, del disco Yellow submarine de la banda nacida en Liverpool.

En el show también hizo referencia a David Bowie, su amigo, además de contar su amistad con John Lennon y Paul McCartney. Al hacer referencia a Bowie lo homenajeó interpretando Life on mars.

Con distintas intervenciones, el coro fue fundamental para darle fuerza a algunas partes de las composiciones que acompañaban el sonar de las teclas de Wakeman a la perfección.

Luego el concierto siguió con Dance of 1.000 lights, Jane Seymour y Journey, del segundo disco de Wakeman.

El concierto pasó por distintas etapas llevando al público a emocionarse por el sonar melancólico de su piano como a vitorear tras algunas piezas más rítmicas y con una marcada presencia de la orquesta que acompañó en todo momento al músico de Yes.

Por supuesto que llegó el turno de la legendaria banda con Roundabout y luego el tecladista interpretó Got but not forgotten y Merlin.

A las 23.40, Wakeman abandonó el escenario provocando un estallido de palmas del público que despedía al músico de pie de su primera visita a la provincia de Mendoza.

Tras solicitar nuevamente su presencia sobre el escenario, el mejor tecladista de la tierra volvió para llevar a cabo un nuevo cierre que duró alrededor de 10 minutos y ahí sí, casi llegando a las dos horas de show, el músico se despidió del escenario.

Mendoza fue testigo de una noche única en donde Rick Wakeman, de los músicos más talentosos de la historia, estuvo presente en estas tierras e hizo delirar a más de 1.500 personas que lo ovacionaron.