Musica Lunes, 20 de agosto de 2018

Aristimuño: "El país está como el orto"

El cantautor rionegrino se presentó el pasado sábado en el Arena Maipú y, además de su excelencia musical, mostró su disconformidad con el Gobierno.

Lisandro Aristimuño se presentó el pasado sábado en un Stadium Arena Maipú repleto, en donde el artista realizó un repaso por toda su carrera.

El músico oriundo de Río Negro es uno de los artistas independientes que supo posicionarse con su filosofía musical en la escena nacional y, al parecer, no tiene fronteras ni límites. En marzo fue el telonero de David Byrne y el año pasado de Sting, ambos shows en nuestro país.

El show en Mendoza comenzó a las 21.58. Los primeros acordes vinieron acompañados de la estrofa "me hice cargo de tu luz, que desde afuera es tan hermosa. Me vi hundido en lo azul de todo el cielo de Mendoza". Con esta canción, titulada Me hice cargo de tu luz, letra que nombra nuestro inconfundible cielo y el viento Zonda, el escenario tomaba color y las tribunas comenzaban a disfrutar de la inconfundible voz del artista.

Cada canción interpretada estuvo reversionada y sonó muy distinta en vivo a su versión grabada. La banda, por demás completa, incluyó violines, contrabajo y violoncello, que hicieron lucir cada tema del repertorio.

Vale destacar la percusión y zapateo de flamenco de Rocío Aristimuño, hermana del cantante, que dejó a más de uno boquiabierto con su solo en How long, canción donde también Lisandro aprovechó para agradecerle al público por haber ido. "Sé que la cosa está difícil y comprar una entrada es caro, así que muchas gracias por eso", dijo el cantante.

La fusión de géneros como el rock, pop, folclore y melódico son el sello distintivo del artista, eso no es noticia para nadie, pero a la vez no deja de sorprender en la presentación en vivo.

El juego de efectos y solos de instrumentos, que duraban hasta más de tres minutos, hizo lucir no sólo a Aristimuño con su voz, sino también a sus músicos.

Con un público hipnotizado que también formó parte de un coro improvisado cada vez que Aristimuño lo pedía, la noche se llenó de matices y de hits.

El show tuvo una particularidad y posición muy marcada por parte del artista al no dialogar con el público, si bien no lo hace mucho en sus conciertos, esta vez lo remarcó y explicó su motivo.

"No hablo mucho en los shows, estoy bastante triste. El país está como el orto, prefiero no hablar y que vivamos un momento de música y amor. Mañana veremos los diarios de nuevo. Gracias por venir", sentenció Aristimuño. En un clima tenso, comenzó a cantar su éxito Para vestirte hoy y fue la primera declaración de la noche.

Quizás para llevar y contagiar la energía de Anochecer, Lisandro bajó del escenario y comenzó a pasear por todos los rincones entre el público con su guitarra. La gente se volvió eufórica arriba de las sillas. A su alrededor flamearon pañuelos verdes que pidieron ser agarrados por el músico. El público, tras ese acto, no volvió a su estado inicial y quedó disperso por el lugar sin respetar sus respectivas ubicaciones. La gente se quedó durante el resto del show al lado del escenario.

Antes de tocar Good morning life, de improvisto surgió un intervalo por una guitarra desafinada. En el lapso de esa espera, mientras asistentes la afinaban y con un Lisandro que se negaba a charlar con el público, se puso a improvisar percusión con su hermana. Un lujo que vino sin estar, aparentemente, en los planes.

Finalmente el pañuelo verde, en alusión a la legalización del aborto, llegó al escenario colgado primero en la mesita donde el cantante tenía su agua mineral y luego se lo puso en su cuello durante la canción Green lover. Ese fue el segundo momento de la noche donde Aristimuño aprovechó para expresarse en su corto diálogo. "Green lover está dedicada a las Abuelas de Plaza de Mayo, a los derechos humanos, a nuestros hermanos latinoamericanos que viven en nuestro país y para que el aborto sea legal", concluyó el artista.

El músico, con más de 20 canciones compartidas y cantadas a coro con un público que no dejó de aplaudirlo y ovacionarlo en cada ocasión que pudo, demostró durante un poco más de dos horas el crecimiento de una carrera que lleva 13 años en los escenarios.

En este período llenó dos Luna Park y por segunda vez un Arena Maipú repleto lo ovacionó (la primera vez fue en mayo de 2017).

Con prolijidad y excelencia musical, el cantante rionegrino afianzó a su público en un show donde no pasó desapercibida la tensión social y actualidad de nuestro país, y que, a través de sus cortas declaraciones y posteriores silencios, transmitió un mensaje de reclamo y repudio.