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Los colombianos Brian y Paola padecen, como miles de chilenos, la falta de condiciones mínimas para sostener una calidad de vida aceptable. Como ellos, cada vez son más los que quieren mudarse de Concepción. Mirá el video.

UNO en Chile: el drama del agua

Mientras levantan agua de la calle para sobrevivir, volver a Colombia es el sueño máximo que tienenpor estos días Brian y Paola, quienes hace dos años salieron de su país natal "en busca de una vida

mejor, con trabajo estable y sin violencia alrededor".
Sin embargo, el sábado pasado, el furioso terremoto que sacudió el sur de Chile les derribóel proyecto que recién empezaban a construir, asentados en el centro de Concepción, a pesar de quela casa que alquilan, a pocos metros de la Plaza de Armas, en el corazón de la capital de la Regióndel Bío Bío, resistió sin problemas el cimbronazo que arruinó buena parte de las edificaciones dela ciudad. Sin electricidad, gas ni agua, esta pareja de colombianos, al igual que cientos dehabitantes de Concepción, se las está arreglando para vivir con métodos comunes en territorios enguerra, pero absolutamente antagónicos a los tradicionales del modo de vida en la segunda ciudadmás poblada del país trasandino. En pleno centro de Concepción, Brian le explicó a Diario UNO: "Levantamos agua de acá paraconsumir, porque desde el sábado tenemos el servicio cortado y no hemos podido entrar alsupermercado a comprar; hicimos cola, pero nos agarró el toque de queda antes de que nos tocara elturno". La situación de los servicios esenciales para una vida digna es tan mala en Concepción comoen casi todas las localidades de las regiones del Maule y Bío Bío, las que resultaron con másafectación tras el terremoto. La charla de los colombianos con este medio se dio mientras la parejalevantaba agua del suelo con dos pequeños vasitos plásticos, demostrando que tenían tanta necesidadde agua como tiempo para obtenerla. El charquito desde el que los colombianos tomaban el líquidopara beber y preparar comidas se formaba gracias a una pinchadura en la red de agua producida porlas ondulaciones que provocó el sismo de 8,8 grados en la escala Richter que se produjo hace unasemana. "Les preguntamos a los bomberos y nos dijeron que si la hervíamos se podía consumir",respondió Paola, sin dejar de verter agua desde el vaso a una botella plástica de gaseosa. "En estasituación no te puedes andar fijando mucho: si hay agua, te la tomas y listo", añadió su pareja. "Hace un año y medio que vivimos en el centro de Concepción. Gracias a Dios, la casa nosufrió daños, resistió muy bien. Sólo nos llevamos un susto grande", contó Brian sobre lasconsecuencias materiales y psicológicas que les causó el violento sismo. La segunda parte de la odisea que vivieron estos colombianos en menos de 48 horas fue tanpeligrosa como la primera, dependiente estrictamente de la naturaleza y de la buena calidad deconstrucción de la vivienda que alquilan. El departamento de la pareja es contiguo a lo que supo ser el depósito de la tienda deelectrodomésticos y electrónica La Polar, que fue consumida en su totalidad por el fuego provocadopor un grupo de saqueadores que aprovechó el desconcierto para llevarse lo que pudo del negocio,que finalmente fue incendiado.

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