El sacerdote mendocino Carlos Rubia, de la catedral de Loreto, estuvo en los dos últimos meses en Roma, donde cursa su doctorado en Teología, y fue una de las miles de personas que el miércoles en la noche italiana oyó el nombre de Jorge Bergoglio cuando fue anunciado al mundo.
El padre Carlos Rubia recordó que el cardenal visitaba a los curas argeninos residentes en la capital italiana."Llegaba en colectivo o en subte. Era uno más. Muy sencillo. Un gran pastor", comentó.
Un sacerdote mendocino que está en Roma cuenta de los asados y las charlas de fútbol con Bergoglio
Además en sus frecuentas viajes a Roma por sus estudios, ha compartido asados con el entonces cardenal Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco, en una residencia donde viven otros 18 sacerdotes argentinos, que estudian y se forman en Roma. La residencia queda en la Iglesia Nacional Argentina es un templo situado en la plaza Buenos Aires de la capital italiana.
"Bergoglio venía en el colectivo o en el subte a visitar siempre que podía.Compartíamos mesa y comía con nosotros como un sacerdote más", contó este sacerdote de 51 años en declaraciones a la agencia Associated Press.
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Rubia dijo que Bergoglio conversaba con los sacerdotes de su diócesis que estaban temporalmente en Roma. Rezaban y celebraban misa.
Los sacerdoLa jornada terminaba en torno a un asado, en el que de vez en cuando se colaba alguna que otra discusión sobre su adorado equipo de fútbol San Lorenzo de Almagro.
"Era uno más. Muy sencillo. Un gran pastor", comentó.
"Francisco es un gran devoto de la Virgen de Luján", explicó el mendocino en referencia a que su primera actividad como pontífice fue rezar en la basílica romana de Santa María la Mayor.
"Creíamos no haber entendido bien", recordó Rubia sobre el anuncio del miércoles. "La alegría era creciente y luego la gente pudo verlo con sus modos tan cercanos, como siempre ha sido en Argentina".
"Diría que es un hombre claro, evangélico y muy atento a las necesidades, que tiene la tarea de sanear muchas cosas en la Iglesia", aseguró.