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El descubrimiento de un grupo de investigadores estadounidenses revela que un antitumoral, utilizado contra el cáncer, puede actuar también para luchar contra aquella enfermedad. En el mundo hay más de 30 millones de afectados por esta dolencia.

Un avance para la cura del Alzheimer

Un grupo de investigadores de la Universidad Rockefeller de Nueva York (EE.UU.) encontró una drogaque se utiliza contra el cáncer y que es capaz de inhibir de forma selectiva la producción de la

proteína beta-amiloide, que forma las placas características de la enfermedad de Alzheimer.
Los intentos de dar con una terapia antiamiloide han dejado un reguero de sinsabores que hagenerado cierta desconfianza en torno a la viabilidad de esta estrategia frente al Alzheimer y hacausado incluso la quiebra de las compañías que apostaron por ella. Sin embargo, "sigue siendo unacercamiento racional para el tratamiento de esta enfermedad". Con ese convencimiento estátrabajando el equipo dirigido por el Premio Nobel de Fisiología y Medicina Paul Greengard, segúnpublica el diario elmundo.es. El grupo de Greengard ha descubierto que un antitumoral llamado imatinib (Glivec por sunombre comercial) disminuye la producción de todas las formas de beta-amiloide sin afectar a laproducción de otras moléculas. A pesar del avance, lamentablemente, imatinib no se puede emplear para tratar los enfermos deAlzheimer –más de 30 millones en el mundo-. Existe un inconveniente: es incapaz de traspasar labarrera hematoencefálica (la que 'filtra' qué sustancias pueden entrar en el cerebro). Por eso, aunque "la molécula GSAP es una diana potencial para una nueva familia de terapiasantiamiloides", indica Greengard, hay que "desarrollar compuestos que actúen como Glivec pero quetengan la habilidad de pasar la barrera hematoencefálica". Lograrlo "podría revolucionar eltratamiento de la enfermedad", añade. Aunque se trata de resultados preliminares y con ciertas limitaciones, "el trabajo tiene unaspecto muy novedoso que es el descubrimiento de GSAP, que parece ser que sólo interrumpe la acciónde la gamma-secretasa sobre la proteína amiloide", explica a elmundo.es Jesús Ávila, profesor de investigación del Consejo Superior de InvestigacionesCientíficas (CSIC). "Eso convierte a esta molécula en muy específica para la enfermedad de Alzheimer y hace más fácil atacarla con inhibidores (como Glivec)", añade este experto. Aunque "aún hay que dar con unavariante y cuyos efectos no lleguen demasiado tarde para revertir el proceso, que es lo que suelepasar en esta demencia", concluye este experto.

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