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Resultó exitosa el operativo para liberar al sargento colombiano Pablo Moncayo. Se reencontró con su familia.

Tras 12 años de cautiverio, las FARC liberaron al rehén más antiguo

FLORENCIA, Colombia, 30 marzo (AFP-NA) - El sargento colombiano Pablo Emilio Moncayo, rehén de la

guerrilla FARC por más de 12 años, fue liberado este martes en "una operación exitosa", anunció un

vocero del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

"Después de más de 12 años de cautiverio, el sargento Pablo Emilio Moncayo fue entregado en

la tarde de hoy por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) en zona rural del

departamento de Caquetá", aseguró Adolfo Beteta, vocero del organismo.

"En términos generales el sargento Moncayo se encuentra bien (de salud)", dijo en

declaraciones desde el aeropuerto local.

"Luego de la entrega, el helicóptero facilitado por el gobierno de Brasil y debidamente

identificado con el emblema de la Cruz Roja se dirige a la ciudad de Florencia, donde está previsto

que Pablo Moncayo se encuentre con su familia", añadió Beteta.

El delegado ofreció los buenos oficios del organismo internacional para eventuales futuras

liberaciones.

Un fotógrafo de la agencia AFP constató que Moncayo se reencontró con su familia.

El sargento Pablo Moncayo perdió su libertad cuando tenía 19 años de edad en una sangriento

ataque de esa guerrilla, que lo mantuvo cautivo más de 12 años en lo profundo de

la selva colombiana.

Cumplidos 32 años, el pasado 26 de febrero, Moncayo era junto con el cabo Libio José

Martínez (aún secuestrado), el rehén militar más antiguo en poder de las Fuerzas Armadas

Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas).

Moncayo, ascendido en cautiverio al grado de sargento, fue secuestrado el 21 de diciembre de

1997 cuando cientos de guerrilleros atacaron con cohetes un puesto militar de

comunicaciones que protegían 32 uniformados en la cúspide de cerro entre los departamentos de

Nariño y Putumayo (suroeste).

Un total de 18 uniformados lograron sobrevivir al ataque y las FARC se los llevó como

"prisioneros de guerra".

En junio de 2000 las FARC liberaron a 16 soldados rasos que cayeron en ese ataque, junto con

otros 226 uniformados que habían secuestrado en diferentes acciones.

La campaña que emprendió a mediados de 2007 su padre Gustavo Moncayo por la liberación de su

hijo, fue quizás lo que hizo que las FARC tomaran la decisión de liberarlo unilateralmente.

Este profesor de ciencias sociales y 58 años, se colgó cadenas al cuello anudadas a sus

muñecas, emulando la situación de cautiverio de su hijo, para así recorrer inicialmente gran parte

del país para hacer visible el caso de su hijo.

Esa campaña le ganó el mote de "caminante por la paz", y lo condujo también a Venezuela,

Ecuador, Francia, España, Alemania, Bélgica, Italia y El Vaticano, donde se entrevistó con el papa

Benedicto XVI en octubre de 2007, en desesperados esfuerzos por recavar apoyo internacional a su

causa.

Durante estos más de 12 años de secuestro, su familia recibió algunas pocas pruebas de

supervivencia grabadas en video por las FARC en lo profundo de la selva.

Esas pruebas le permitieron a la madre de Moncayo, María Estela Cabrera, mantener viva la

esperanza del regreso de su hijo, que prácticamente era un adolescente cuando lo vio por última

vez. La liberación de este uniformado sigue a la del soldado José Calvo, quien había sido capturado

herido en abril de 2009 y fue entregado a una misión humanitaria el pasado 28 de marzo. Los dos

operativos contaron con el apoyo de helicópteros de la Fuerza Aérea de Brasil.

Con las liberaciones de estos dos uniformados desciende a 21 el número de militares y

policías que las FARC mantiene en cautiverio y propone canjear por unos 500 rebeldes presos.

Además de estos uniformados, la FARC tiene secuestrados a un número indeterminado de civiles

por extorsión económica. De acuerdo con Fondelibertad, un ente dependiente del Ministerio de

Defensa, actualmente en Colombia se encuentran 79 personas secuestradas y 744 desaparecidas.

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Pablo Moncayo es recibido con notables muestras de alegría.
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