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En Afganistán, país extremadamente conservador, los taxistas encontraron una forma de espiar las curvas femeninas.

Tomate un taxi en Kabul

Afganistán, el país donde el sexo es tema tabú, muchos encontraron el ingenio para poder aunque seaespiar la figura femenina.

El país, extremendamente conservador, hasta el punto que en la televisión se difumina la
imagen de los escotes y los brazos de las mujeres cuando aparecen al descubierto en algunosculebrones indios, e incluso está mal visto que una mujer embarazada se deje ver en público porqueel hecho de estar encinta supone que ha mantenido relaciones sexuales, un tema totalmente tabú. Los taxistas de Kabul, la capital afgana, suelen decorar siempre el interior de susvehículos. Para ello, utilizan todo tipo de motivos. Hay para todos los gustos. Algunos colocanpuntillas y fotos de flores en la parte interior de las puertas, otros pegan postales de lugareshermosos, e incluso alguno se atreve a poner en el salpicadero del taxi un corazón rojo de plásticocon una flecha clavada, que se enciende cada vez que pisa el pedal del freno. Muchos conductores, sin embargo, adornan el interior de las puertas de sus vehículos confotos de mujeres ligeras de ropa, con pechos prominentes, escotes generosos, falditas que a duraspenas les cubren las nalgas, y abrazadas seductoramente a un varón. En un país donde los matrimonios ni tan sólo se cogen de la mano en público y lo que más sevalora de una ministra es que defienda el uso del velo islámico, eso, sin duda, es purapornografía. En Kabul las mujeres evitan coger un taxi cuando van solas. No es para menos.

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