De acuerdo con la neuróloga estadounidense Ann E. Kelley, la respuesta se encuentra en los opiáceos endógenos naturales, unas sustancias sintetizadas en nuestro propio cerebro que incrementa el apetito. Uno de estos opiáceos, la encefalina, nos empuja a consumir comida, especialmente grasas y azúcares, más allá de nuestras necesidades energéticas. Además, estas sustancias estimulan el núcleo accumbens, que es un área cerebral encargada de registrar las sensaciones de placer y de recompensa ante estímulos como la comida o las drogas, favoreciendo de este modo un comportamiento adictivo.
De acuerdo con la neuróloga estadounidense Ann E. Kelley, la respuesta se encuentra en los opiáceos endógenos naturales, unas sustancias sintetizadas en nuestro propio cerebro que incrementa el apetito.
Por qué la comida es adictiva
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Fuente: muyinteresante