El Monte Everest es una de las mayores "tumbas" de las alturas. Y eso deriva en la preocupación de las autoridades de Nepal, el país que alberga al monte más alto del mundo. Y ahora, la locura de récords y la falta de entrenamiento de muchos alpinistas aficionados que ascienden a la cima del mundo podrían llegar a su fin, dado que el gobierno nepalí creó un grupo de trabajo para regular el acceso al Everest.
En el futuro, el gobierno nepalí sólo permitirá los récords relacionados con el alpinismo, y no iniciativas como la primera boda en la cima más elevada del planeta.
Para escalar el Everest habrá nuevas reglas
“Aplicaremos nuevos criterios en relación con la experiencia y aptitud técnica de los alpinistas, de modo que en el futuro sólo quienes tengan una capacidad probada podrán afrontar el ascenso”, dijo en Katmandú Ang Chiring Sherpa, del comité responsable de las medidas.
En mayo se celebraron varios hitos en la cumbre más alta del mundo: primero llegó a la cima una mujer de Arabia Saudita y después un hombre sin manos y dos gemelas procedentes de India.
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En el futuro, el gobierno nepalí sólo permitirá los récords relacionados con el alpinismo, y no iniciativas como la primera boda en la cima más elevada del planeta.
Según el experto, también se evaluarán las rutas de trekking en todo el país, para hacerlas “más adecuadas a los turistas y más seguras para los alpinistas”. Actualmente en Nepal hay 326 picos accesibles.
El comité puede recomendar el acceso de turistas a otras montañas, siempre que la orografía lo permita y lo aprueben las comunidades locales. Para algunas de estas comunidades las cumbres son sagradas y su ascenso está prohibido.
Las nuevas normas deben ser aprobadas por el gabinete de gobierno y se prevé que entren en vigor la próxima primavera.
Hace 60 años, el mito de los 8 mil 848 metros del monte Everest cayó cuando Edmun Hillary, un neozelandés, consiguió subir.
Ahora, la parte más alta de Nepal es considerada la de los excesos alpinísticos con un pueblo sherpa, tradicionalmente pacífico, que demanda más atención occidental para sus costumbres y frustrados porque además de ser famosos por su adaptación natural a la altura y su servidumbre, sienten que sólo sirven para hacer el trabajo sucio con tal de que los turistas puedan exhibir una foto en la cumbre del Everest.
Esta montaña se ha convertido en un centro neurálgico de los turistas. Han subido mujeres en grupo de hasta 73 años y hombres de hasta 77, Mhin Bahadur Scherchan, todos ayudados por los shepras que ven con malos ojos que en la falda de la montaña comerciantes vendan certificados de ascensos y fotografías como souvenirs, especialmente a los japoneses.
Fuente: excelsior.com