Obama instó a los estadounidenses a reavivar su creencia en la promesa de cambio que lo llevó por primera vez a la Casa Blanca y dijo que el país no debe permitir que el temor y división en año electoral pongan en riesgo la economía y la seguridad.

Obama pidió a los estadounidenses que vuelvan a creer en el cambio

Por UNO

Atisbando el fin de su presidencia, Barack Obama instó la noche del martes a los estadounidenses a reavivar su creencia en la promesa de cambio que lo llevó por primera vez a la Casa Blanca y dijo que el país no debe permitir que el temor y división en año electoral pongan en riesgo la economía y la seguridad.

"Todo lo que se dice del declive de la economía estadounidense son habladurías políticas", dijo Obama en su último mensaje sobre el Estado de la Unión. "Y también lo son todo lo que escuchan sobre nuestros enemigos fortaleciéndose y Estados Unidos debilitándose".

"Estados Unidos es el país más poderoso del mundo. Punto".

El mensaje del presidente ante legisladores en una transmisión por televisión en horario de mayor audiencia intentó tanto plasmar su legado como poner su huella en la contienda para sucederlo en el cargo. Defendió sus logros —e implícitamente instó al público a elegir a otro presidente demócrata para que los continúe_, pero admitió las persistentes ansiedades de los estadounidenses que se sienten alejados de una economía cambiante o en riesgo de una amenaza terrorista en desarrollo.

Aunque Obama no mencionó directamente a republicanos, devolvió el golpe con comentarios afilados, y en ocasiones sarcásticos, a adversarios que han cuestionado su liderazgo en materia económica y de seguridad.

En su golpe más afilado a los contendientes por la candidatura presidencial del Partido Republicano que buscan sucederlo, Obama advirtió en contra de "voces que nos instan a volver a convertirnos en tribus, a convertir en víctimas inocentes a conciudadanos que no tienen un parecido a nosotros, o rezan como nosotros o votan como lo hacemos nosotros o comparten la misma extracción".

Sus palabras tuvieron un eco inesperado a través de la gobernadora de South Carolina Nikki Haley, elegida para presentar la respuesta del Partido Republicano al discurso de Obama. Subrayando cómo ha enervado a algunos líderes de su partido la acalorada campaña retórica sobre los inmigrantes y minorías por parte del precandidato presidencial republicano Donald Trump en particular, Haley hizo un llamado a los estadounidenses a que resistan la tentación de "seguir el canto de sirena de las voces más coléricas".

"Nadie que esté deseando trabajar duro y respetar nuestras leyes y amar nuestras tradiciones debería sentirse mal recibido", dijo Haley en extractos publicados antes de su discurso.

Enfocándose en su legado, Obama señaló una retrospectiva de sus acciones en política interna y política exterior, incluido el hecho de haber ayudado a sacar la economía del borde de la recesión, de haber tomado acciones agresivas en materia de cambio climático y haber terminado el congelamiento de la Guerra Fría con Cuba.