MINA SAN JOSÉ, Copiapó - Pedro Cortez (27) no dejará por nada del mundo el trabajo en las minas,
según las charlas que mantuvo con su hermano Orlando (18) desde los más de 700 metros de
profundidad en donde quedó preso de un derrumbe el 5 de agosto.
Aunque sólo lleva un año y medio trabajando en la mina San José, Pedro ya vivió una situación
límite que pudo hacerle cambiar el rumbo de su vida pero él eligió seguir en la actividad.
Seis meses después de su ingreso en la empresa, el joven minero perdió el dedo índice de la
mano izquierda en un accidente en el interior de la mina que se derrumbó hace más de dos meses.
"Se le cayó un planchón de acero en la mano y le cortó el dedo, nosotros nos enteramos un día
después, cuando él ya estaba bien. A los familiares nos dio miedo que siguiera en la minería
después de lo que pasó pero él volvió contento al trabajo", le contó Orlando a Diario UNO debajo
del toldo que precede a las dos carpas que ubicó su familia en el Campamento Esperanza para
albergar a 11 integrantes.
El hermano mayor de Pedro y Orlando también es minero.
Dawin (35) se desempeña en la mina Carola, ubicada en Tierra Amarilla, en la III Región, y
decidió interrumpir su concurrencia diaria a ese empleo para instalarse en el campamento Esperanza.
No piensa tampoco dejar la minería y cuando se termine la pesadilla de su hermano volverá a
la actividad.
El accidente que le costó el dedo a Pedro y el tremendo susto que provocó en sus seres
queridos el derrumbe del 5 de agosto no fueron golpes tan duros como para alentar a los miembros de
la familia a dejar los túneles mineros de las montañas.
"En algunos años más yo también voy a trabajar en una mina, espero que sea más segura que
ésta (la San José, operada por la empresa San Esteban)", aseguró Orlando con convicción.
¿Por qué alguien que conoce desde tan cerca los peligros reales de trabajar en la extracción
de minerales piensa en dedicarse a ese trabajo en el futuro? Sencillamente "porque pagan muy bien
las mineras comparado con lo que se puede cobrar en otros empleos que hay en esta zona", afirma
categóricamente el hermano menor del minero atrapado.
El tercer hermano del minero atrapado es Farín, quien se dedica a la construcción. Pedro y su
mujer, Olga Tello, son los padres de María Paz (7), quien ante la consulta de este diario afirmó
que "quiero verlo para darle un abrazo grande y muchos besos".
La niña supo contener la tristeza y manejar la ansiedad desde que supo lo que le ocurrió a su
papá, comentó su tío, quien reveló que a la pequeña nunca le mintieron sobre la situación que se
vivía en la mina.
El minero con su pareja y su hija viven en su localidad natal, Tiltil Bajo, en Copiapó. Desde
ahí sus padres, Pedro Cortez y Doris Contreras, pagaron con salud el dramático suceso padecido por
su hijo.
Historias de mineros.