La tensión política en Brasil aumentó con la homologación de testimonios de ex ejecutivos de Odebrecht que pueden estremecer al Gobierno y a la oposición y afectar a unas cruciales elecciones en el Parlamento.
La presidenta de la Suprema Corte (STF) de Brasil, Carmen Lucia Antunes, homologó las acusaciones realizadas por 77 ex ejecutivos de la constructora Odebrecht, una de las compañías implicadas en el gigantesco escándalo de corrupción de la petrolera estatal Petrobrás.
La titular de la STF decidió validas las confesiones tras la muerte del juez instructor del caso, Teori Zavascki, en un accidente aéreo ocurrido el pasado 19 de enero, pero mantuvo el secreto sobre las declaraciones y determinó que solo podrán ser reveladas por el magistrado que asuma la instrucción del proceso, que aún no ha sido nombrado.
La validación de las acusaciones -pactadas por los acusados con la Justicia a cambio de una reducción de condena- permitirá a la Fiscalía avanzar en las investigaciones de la monumental trama de corrupción de Petrobras, destapada en la operación Lava Jato.
Pese al secreto de sumario, las filtraciones adelantadas a la prensa local sobre algunas de las delaciones de los ex ejecutivos de la constructora salpican a decenas de políticos, entre los cuales figurarían varios ministros y gestores del presidente brasileño, Michel Temer, y su antecesora, Dilma Rousseff.
La onda expansiva de esos testimonios es una amenaza también para el Parlamento, que esta semana renovará a sus autoridades en unas elecciones internas que se celebrarán el próximo miércoles en el Senado y el jueves en la Cámara de Diputados.
Esas elecciones son cruciales para el Gobierno de Temer, pues de su resultado dependerá la prioridad que en ambas cámaras se le dará a unas polémicas reformas del sistema de jubilaciones y de las leyes laborales que ha propuesto para intentar mejorar el clima económico.
77 son los ex ejecutivos de Odebrecht que han testificado en la causa. La voluminosa documentación analizada por el máximo órgano de la Justicia forma parte de un acuerdo de colaboración con la constructora.
Secreto de sumario
En las declaraciones de los ex ejecutivos, las cuales están bajo secreto de sumario, habrían sido detallados con todo lujo de detalles los sobornos pagados por Odebrecht a unos 200 políticos a cambio de que estos legislaran a favor de la compañía y la favorecieran en la obtención de contratos con Petrobrás.
Era el más rico del país y ahora está en prisión
El magnate Eike Batista, quien llegó a ser el hombre más rico de Brasil, se entregó a la Policía y fue llevado a una cárcel de Río de Janeiro, en cumplimiento de una orden de prisión dictada la pasada semana por su implicación en la trama de corrupción de la petrolera Petrobrás.
Batista, de 60 años, fue detenido por agentes de la Policía Federal que lo esperaban en el aeropuerto internacional de Río de Janeiro, adonde llegó en un vuelo procedente de Nueva York.
Poco después, ingresó en el complejo penitenciario de Bangú, en las afueras de la ciudad, donde están recluidos varios políticos y empresarios acusados de corrupción, entre ellos el ex gobernador de Río Sergio Cabral.
El multimillonario está acusado del pago de comisiones ilegales por U$S16,5 millones precisamente a Cabral para adjudicarse contratos públicos y del manejo de información privilegiada para sus negocios.
El empresario fue declarado prófugo el jueves, cuando la Policía acudió a su domicilio para detenerlo y descubrió que se encontraba en Nueva York.
Eike Batista figuró en la lista de los diez hombres más ricos del mundo al acumular hasta 2010 una fortuna estimada en unos U$S30.000 millones a través de negocios de minería, petróleo y materias primas que se extendieron por varios países de la región. Su fracaso se precipitó hace unos años por el hundimiento de su compañía petrolera OGX y la crisis del crudo y las comodities, que lo obligaron a vender o cerrar la mayoría de sus empresas.
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