El gobierno de Río de Janeiro tomó por asaltó el domingo las barriadas pobres del norte de esa ciudad, que estaban bajo control del crimen organizado, en una acción policial-militar sin precedentes.

Lula felicitó a los responsables de la operación en las favelas y anunció que visitará el complejo

Por UNO

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció que visitará las favelas del Complexodo Alemao de Rio de Janeiro, ocupadas ayer por la policía con apoyo de las Fuerzas Armadas, y

felicitó a los responsables de la operación.

"Independientemente de que se haya realizado este operativo yo ya iba a visitar al Complejo

del Alemão, y ahora voy a ir con mucho placer", afirmó hoy Lula da Silva.

El gobierno de Rio de Janeiro tomó por asaltó el domingo las barriadas pobres del norte de

esa ciudad, que estaban bajo control del crimen organizado, en una acción policial-militar sin

precedentes.

"Ya dimos el primer paso, entramos en el Complejo del Alemão y quiero reiterar hoy que" será

enviado a Rio de Janeiro "todo lo que se precise para acabar con el narcotráfico", aseveró Lula.

El gobernante anticipó que a pesar de la victoria lograda el domingo el combate a las

facciones delictivas continuará.

"Yo creo que la operación está siendo exitosa pero es obvio que ella no terminó, ella apenas

comenzó", sostuvo Lula al hablar en el programa Café con el Presidente.

Golpe al narcotráfico. En tanto, el director de seguridad pública de Río, José Beltrame,

criticado en el pasado por grupos de derechos humanos por sus crudos métodos, se mostró modesto

pero claramente emocionado el domingo luego de que la policía y soldados tomaran control del

complejo Alemão, compuesto por unos 12 vecindarios pobres. Por décadas, ha sido el principal centro

del grupo narcotraficante más grande de Río, el Comando Rojo.

"El Alemão era el corazón de la maldad", dijo Beltrame.

Pero el funcionario enfatizó que su programa de dos años para expulsar a las bandas de los

vecindarios empobrecidos de la ciudad y reemplazarlas con puestos permanentes de control de la

policía, está apenas empezando. Beltrame dijo que ahora está estudiando la siguiente favela que

será invadida por la policía: Rocinha, una enorme conglomerado de ranchos y calles laberínticas,

que es uno de los barrios pobres más grandes de América latina.

El funcionario no especificó cuándo tienen planes de arrebatarle a Rocinha al grupo narco que

la controla, pero se mostró confiado y decidido en que caerá.

"Criminales sin una casa, criminales sin armas, criminales sin territorio, criminales sin

dinero son mucho menos criminales que antes", un sonriente Beltrame le dijo a reporteros. "No hemos

ganado la guerra, pero hemos ganado una batalle difícil e importante".

El director de seguridad pública habló unas cuantas horas después de que 2600 policías y

soldados ingresaran en Alemão al amanecer, apoyados por equipos blindados, helicópteros e incluso

algunos tanques. En dos horas, las autoridades cantaron victoria, diciendo que habían tomado el

control del distrito de 85.000 residentes con poca resistencia.

Avance. Se trató del avance más significativo hasta el momento en el plan para sacar a las

bandas de sus bases de operaciones en cientos de barrios pobres, muchos esparcidos a los largo de

los morros que dan a las famosas playas de Río.

El programa está en parte motivado por la necesidad de lograr que los extranjeros se sientan

seguros durante los últimos encuentros de la Copa Mundial del 2014 y para los Juegos Olímpicos de

2016, las cuales el gobierno quiere sean una muestra del surgimiento de Brasil como una creciente

fuerza mundial.

Alemão era un objetivo clave porque se encuentra asentada al lado de la autopista que conecta

a gran parte de Río con el aeropuerto internacional. Rocinha, la siguiente favela en la mira, está

en una vía que conectará a los principales lugares de los Juegos con el resto de la ciudad.

El gobernador de Río de Janeiro Sergio Cabral dijo que la campaña contra las pandillas

avanzará.

"Seguiremos conquistando más territorios y llevándole paz a nuestros ciudadanos y a los

visitantes extranjeros que vengan", le dijo a Globo TV.

Funcionarios ya han impuesto el orden en más de 12 territorios bajo control de las pandillas,

incluso promoviendo actividades turísticas en las calles donde alguna vez resonaban los disparos.

Las pandillas reaccionaron violentamente hace una semana, organizando robos masivos de

conductores en autopistas claves, quemando más de 100 autobuses y carros, y disparando contra

puestos de control de la policía.

El gobierno contraatacó con cientos de soldados y miles de policías en vehículos blindados,

primero expulsando a los gánsters de la favela Vila Cruzeiro el jueves, y luego invadiendo al

vecino Alemão, su objetivo más ambicioso hasta el momento.

Al menos 36 personas, en su mayoría sospechosos de tráfico de drogas, murieron en medio de la

violencia y las redadas policiales de la última semana.

Previamente, funcionarios habían alertado que hasta 600 pandilleros se refugiaban en Alemão,

pero al anochecer sólo habían hechos algunos arrestos, incluyendo el de varios supuestos jefes de

las pandillas del complejo.

La policía calcula que al menos 200 gángsters siguen escondidos en el complejo de favelas y

alertaron que es posible que ocurran tiroteos esporádicos en los próximos días a medida que las

fuerzas de seguridad examinan la zona.

Al menos un sospechoso de narcotráfico murió y otras dos personas resultaron heridas.