Especialistas dan la clave para que no se pierdan para siempre nuestros mails, fotos y otras posesiones virtuales, como nombres de dominio.

Los “password” son parte del testamento

Por UNO

La abuela de 94 años de Jeremy Toeman era una anciana que se comunicaba con sus amigos de todo elmundo vía e-mail, además de jugar al bridge por Internet. Cuando murió, Toeman y su padre quisieron

acceder a su cuenta de hotmail para informar a sus amistades sobre el fallecimiento, pero al no

saber la contraseña, les fue imposible acceder a la cuenta y contactarse con sus amistades del

mundo digital.

"Ese mismo año, mientras viajaba en avión comencé a pensar qué pasaría si ese fuera mi último

vuelo. Me di cuenta de que tengo ciertas posesiones digitales, como muchos nombres de dominio,

donde no hay nada que los vincule a mi mundo real. Toda la facturación es electrónica y a mi esposa

nunca sería notificada si yo muriera. Valen entre u$s 1.000 y u$s 10.000, y me gustaría que eso

pase a ella."

Unos años antes, en 2005, un tribunal de Michigan debió atender un caso similar. Los padres

de un joven soldado de la marina que murió en Irak solicitó judicialmente que obligaran a Yahoo a

brindarles acceso a su cuenta de correo electrónico. Los desconsolados papás querían usar los

e-mails como ayuda para armar un álbum sobre la vida de su hijo. La compañía argumentó que sus

términos y condiciones no permitían transferir cuentas de mensajes electrónicos a sus familiares

directos.

El tribunal finalmente ordenó a Yahoo a entregar los e-mails pero legalmente la cuestión no

se aclaró. Hoy en día, los términos y condiciones de Yahoo aún indican que las cuentas de e-mail

son intransferibles y no pueden heredarse.

En vez de iniciar otra batalla en los tribunales, Toeman, un emprendedor serial de la Web con

residencia en San Francisco, creó un servicio que ayuda a resolver el problema. El año pasado,

lanzó Legacy Locker, un sitio donde los cibernautas pueden guardar sus contraseñas de cuentas

online importantes y autorizar el traspaso a una persona en particular en caso de muerte. Ya cuenta

con 10.000 clientes, quienes contrataron el servicio gratuito, y una "saludable proporción" optó

por pagar u$s 30 mensuales o una tarifa única de u$s 300 por una versión premium del servicio.

Legacy Locker tiene un flujo de caja positivo, y podría ser rentable si no fuera porque busca

expandir el negocio en forma agresiva.

Y no es la única. De hecho, en los últimos tiempos una cantidad de compañías lanzaron sus

servicios que permiten a los internautas establecer qué pasará con sus activos digitales después de

su muerte.

"Es disparatado que los sitios web no tengan políticas para esto", aseguró Jesse Davis,

fundador de Entrusted, otro servicio web que ayuda a manejar la herencia digital. "La gente está

invirtiendo dinero real en estas cuentas. Son económica o sentimentalmente valiosas. Son activos

reales y es una lástima que se los esté pasando por alto", agregó.

Entrusted planea lanzar servicios completos a fines de este mes y ya observó niveles elevados

de interés en su versión beta. Cerca del 20% de los visitantes de su sitio abrieron una cuenta.

En Europa, la suiza DataInherit, introdujo un servicio similar en febrero y ya tiene más de

2.500 clientes pagos. La aplicación gratuita para el iPhone que lanzó la compañía en marzo ganó

miles de usuarios en el término de una semana.

"Utilizo el correo electrónico desde 1985 y tengo muchas contraseñas", explicó el fundador

Andreas Jacob. "Si yo muriera, mi esposa no tendría acceso a nada. Con todos los que hablé, me

dijeron "Tenés razón, no lo había pensado".

Deven Desai, profesor adjunto de la Thomas Jefferson School of Law en California, señaló: "Se

está convirtiendo en un problema cada vez mayor porque recién ahora se está muriendo la primera ola

de personas que eran muy activas en Internet. No son sólo jóvenes fallecidos en una guerra, sino

gente de entre 40 y 70 años que tenían muchas cosas online."

Las cosas se complican especialmente cuando se trata de activos virtuales en sitios como

Second Life, o juegos de rol online, que tienen valor monetario en el mundo real. Se calcula que el

valor de los bienes virtuales supera los u$s 1.000 millones sólo en Estados Unidos, según un

informe publicado el año pasado.

También el año pasado, un jugador llamado BuzzLightyear pagó u$s 330.000 por una estación

espacial virtual en el juego online Entropia Universe. Se cree que se trató de la transacción

inmobiliaria virtual más elevada hasta la fecha. Sin embargo, esos activos podrían simplemente

desaparecer después de que el usuario muere.

"Hay material en sitios como Facebook y Second Life donde los usuarios dedicaron mucho tiempo

y esfuerzo, pero que no existiría si la compañía no existiese", explicó el profesor Desai.

Algunas compañías de Internet hace poco desarrollaron políticas que ayudan en esas

situaciones. Linden Labs, que dirige Second Life, por ejemplo, ahora permite a los usuarios legar

sus cuentas a una tercera parte mediante un testamento. Facebook convierte la página del usuario

fallecido en un sitio "conmemorativo" donde los amigos y familiares pueden postear tributos, pero

no autoriza a que alguien inicie una sesión con su contraseña. Google otorga acceso a una cuenta si

el familiar directo presenta el correspondiente certificado de defunción y documentos de identidad.

Es aún poco habitual que los abogados tomen en cuenta las propiedades digitales cuando ayudan

a sus clientes a redactar su testamento. A Toeman le sorprende que después de haber dedicado horas

a decidir qué hacer con su auto, casa y acciones en caso de su muerte, su abogado nunca haya hecho

mención de los activos digitales. Según Davis, de Entrusted: "Muchos abogados no saben qué hacer

con los activos digitales. Cuando comencé a hablar con quienes me ayudan a planificar mi sucesión,

me miraban como si tuviera cinco cabezas".

David Hardie, abogado de Pannone, un estudio jurídico británico, señaló que "muy raramente

los clientes mencionan el tema, si es que lo mencionan."

El profesor Desai señaló que hay una creciente necesidad de aclarar las normas. "Los sitios

como Legacy Locker cubren el vacío, pero aún así necesitamos normas que se apliquen en forma

predeterminada", comentó. "Como cuestión legal, los tribunales deberían emplear un enfoque puro y

dictaminar que los individuos son propietarios del material que han creado" agregó.

La herencia digital lentamente está comenzando a formar parte de los códigos de leyes en un

puñado de estados de los Estados unidos, incluyendo Wisconsin, Connecticut y Rhode Island. El

gobierno suizo están estudiando una posible legislación mediante un proyecto conjunto con la

Universidad de Basilea.

Y el mercado potencial para la vida digital después de la muerta es enorme. "El mercado va a

ser enorme. No es un concepto difícil de entender. El límite es el cielo, dado que todas las

personas tienen activos digitales. En 10 años esto será un estándar de la industria.

Consejos para cuidar el legado digital

Preparar una lista de las cuentas online, contraseñas y archivos informáticos y establecer

qué cuentas irán para cada uno de los herederos. Decidir si uno prefiere que parte de ese material

sea borrado en caso de fallecimiento.

Los activos digitales pueden incluir cuentas financieras (como Ebay y PayPal), información

comercial incluyendo contraseñas para computadoras o códigos de software de back-up, y cuentas

personales como la página de Facebook, cuentas de correo electrónico, fotos y blogs.

Designar a un albacea testamentario digital, que manejará la transferencia de sus cuentas

después de su muerte. Se pueden utilizar los servicios de una compañía como Legacy Locker,

Entrusted o DataInherit para garantizar que el albacea reciba los detalles de sus cuentas y

contraseñas tras el fallecimiento. O bien, esas empresas pueden borrar las cuentas que uno no

quiere legar.

Incluir todos los activos digitales en el testamento, y asegurarse de que el abogado que lo

redacte sepa cuál es su albacea digital. Si existiera un conflicto entre el testamento y lo que

usted haya ordenado hacer a una compañía externa, siempre prevalecerá lo que estipula el

testamento. En el peor escenario, su albacea digital podría tener dificultades con la ley para

acceder a sus cuentas si no tiene derecho para hacerlo.