Mundo Domingo, 3 de diciembre de 2017

La trama rusa no deja en paz a Donald Trump

La intromisión de Rusia en la última elección presidencial de Estados Unidos suma escándalos mayúsculos.

Donald Trump y su gobierno de Estados Unidos no tienen paz. Pero él parece tomárselo con supuesta calma. Veamos, si no, lo ocurrido el viernes. La Casa Blanca suspendió sin dar explicaciones el encuentro que Trump tenía previsto con la prensa con motivo de la visita oficial a Estados Unidos del primer ministro de Libia, Fayez al-Sarraj.

Fue una decisión inusual en un presidente que gusta de enfrentarse con los periodistas para denostarlos y que además adora las cámaras y los flashes.

El inusual mutis presidencial se debía a algo que había sucedido dos horas antes en un juzgado de Washington. Allí, frente al juez Rudolph Contreras, Michael Flynn, titular de Seguridad Nacional durante la primera etapa presidencial de Trump, se declaró culpable de haber dado, de forma voluntaria y consciente, testimonios falsos, ficticios y fraudulentos sobre sus conversaciones con el entonces embajador ruso en EE.UU., Sergei Kislyak, en diciembre pasado.

Michael Flynn. Si fuera ficción, su testimonio podría haber hundido al presidente de Estados Unidos... sin embargo, pasó prácticamente desapercibido.

Michael Flynn. Si fuera ficción, su testimonio podría haber hundido al presidente de Estados Unidos... sin embargo, pasó prácticamente desapercibido.

La intromisión del gobierno de Putin en la última campaña presidencial, en la que Trump derrotó a la candidata demócrata Hillary Clinton, está adquiriendo ribetes escandalosos. La connivencia de Trump en esa jugarreta es una espada de Damocles que pende sobre la cabeza del inclasificable mandatario.

El ahora denunciante Flynn, quien fue uno de los colaboradores más próximos que tuvo Donald Trump y que incluso estuvo postulado para que fuera su vicepresidente, anunció ante la Justicia que va a colaborar con el fiscal especial que investiga la trama rusa, Robert Mueller.

Flynn es un ex teniente general de las Fuerzas Armadas que -recordó ayer el diario El Mundo- en la Convención Republicana de 2016 dirigió los cánticos de la multitud que gritaba "¡que la encierren!" contra Hillary Clinton. Ahora, es él mismo quien corre peligro de ser encerrado por cinco años por mentirle al FBI. O de por vida por traición a su país.

Flynn tuvo que renunciar cuando el diario The Washington Post reveló sus conversaciones con el embajador ruso Kislyak.

Ahora Flynn con golpe de timón ha puesto la lupa judicial sobre el gabinete de Trump y, de manera muy especial, sobre el yerno y mano derecha de Trump, Jared Kushner.

Que Rusia haya intervenido tan descaradamente en la elección presidencial de otro país con la venia de uno de los candidatos habla de una grosería política muy difícil de tapar.

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