La razón por la que el niño cruzó la frontera dentro de una maleta

Por UNO

Fátima E. Y., de 19 años y vecina de Castillejos (Tánger, Marruecos), se paró a le entrada del control de la frontera del Tarajal, en Ceuta, una ciudad autónoma española. Llevaba una maletita de rueda. Miró a la derecha, luego a la izquierda, “parecía nerviosa”, y se quedó ahí, indecisa, en tierra de nadie. Finalmente, se dirigió hacia el paso donde estaban los agentes de la Guardia Civil.Fátima quiso pasar sin colocar la maleta en la cinta del escáner. Pero su actitud llamó la atención de los guardias que controlaron su equipaje.

“Pensábamos que llevaba droga”, reconoció uno de ellos según el portal del diario español ABC. Pero no podían ni imaginar la imagen que aparecería en la pantalla segundos más tarde: “Una figura humana se acurrucaba en el interior de la maleta”.

La sorpresa fue aún mayor cuando, al abrirla, Abou sacó la cabeza de entre un puñado de ropas: “Je m'appelle Abou”, dijo en francés. 

Tiene ocho años. Es originario de Costa de Marfil. “Estaba muy asustado”. No conocía nada a Fátima, su portadora, “una joven a la que habrían pagado solo para hacer de correo”, sospechan los agentes fronterizos.

Ella no quiso declarar. La maleta no tenía respiraderos. Pese a todo, el pequeño, que apenas podía hablar, no presentaba síntomas de asfixia. Lo atendieron sanitarios de la Cruz Roja. Certificaron que “no sufría ninguna carencia”. Y posteriormente fue puesto a disposición de la Fiscalía de Menores de la Ciudad Autónoma. Fátima fue detenida y tendrá que ir al juzgado a dar explicaciones ante el juez. 

Una hora y media más tarde de que Abou abriera sus enormes ojos ante los guardias, llegó al control un hombre “de rasgos subsaharianos”. Los agentes le piden la documentación. Era de Costa de Marfil. Lo pararon.

— ¿De dónde viene?

— De Marruecos, responde en español. Pero vivo en Las Palmas de Gran Canaria" añadió mostrando su permiso de residencia.

— ¿Tiene familia en España?

— Tengo una mujer, pero está en Europa, y dos hijos.

— ¿Alguna foto?

— No

— ¿Es este su hijo?, le pregunta el guardia sacando la fotografía que una hora antes le habían tomado a Abou.

— Sí.

A.O. son sus iniciales. Tiene 42 años, “y parece que es de los que llegó a Canarias en un cayuco”. Se derrumbó allí mismo. “Estaba convencido de que su hijo había pasado” y afirmó solamente que quería llevárselo con él a Canarias. No quiso declarar nada más. Hoy está detenido. Tendrá que responder a las preguntas de un juez de Ceuta porque es sospechoso de un delito de tráfico de personas, ya que “es posible que pagase a la chica para que metiese a su hijo en España dentro de su maleta”.

Fuente: abc.es

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