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La detención de Navalny: impusieron nuevas sanciones a Rusia

Estados Unidos y la Unión Europea impusieron nuevas sanciones contra funcionarios y empresas de Rusia por la detención del líder opositor Alexei Navalny

El Gobierno de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) impusieron este martes nuevas sanciones contra funcionarios y empresas de Rusia por la detención del líder opositor Alexei Navalny el mismo día que los servicios de inteligencia en Washington acusaron a sus pares rusos de envenenar al dirigente, y Moscú advirtió que responderá "no necesariamente de manera simétrica".

En un informe a la prensa, funcionarios del Gobierno de Joe Biden informaron que las nuevas sanciones fueron impuestas "en acuerdo con los socios de la UE" y representan una "clara señal" de la presión que están dispuestos a ejercer para que Rusia libere a Nalvany, quien fue detenido el pasado 17 de enero al regresar desde Alemania y que esta semana fue trasladado a una cárcel fuera de Moscú, para cumplir de manera efectiva una pena que había quedado en suspenso años atrás.

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Este martes, en otro anuncio a la prensa con funcionarios que pidieron no dar su nombre, los servicios de inteligencia de Estados Unidos acusaron al Gobierno de Rusia de haber envenenado a Nalvany, de 44 años.

"La comunidad de inteligencia estima con un alto nivel de confianza que funcionarios del Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia usaron un agente nervioso conocido como Novichok para envenenar al líder opositor ruso Alexei Navalny el 20 de agosto de 2020", informó un funcionario, que pidió mantener el anonimato, según la agencia de noticias AFP.

Con este anuncio como insumo, más tarde, otros funcionarios estadounidenses informaron la imposición de sanciones contra "siete altos miembros del Gobierno ruso", las primeras que ordena el flamante presidente Biden.

Desde Bruselas, la UE oficializó la imposición de nuevas sanciones contra Rusia e identificó a cuatro de los funcionarios afectados: el jefe del Comité de Investigación sobre el envenenamiento de Navalny, Alexander Bastrykin; el fiscal general ruso, Igor Krasnov, el jefe de la Guardia Nacional, Viktor Zolotov y el director de Prisiones, Alexander Kalashnikov.

El bloque argumentó que estos dirigentes son responsables de serias violaciones de derechos como detenciones arbitrarias, represión sistemática contra manifestaciones pacíficas y contra la libertad de expresión y opinión.

Horas más tarde, Rusia anunció que responderá a las sanciones con medidas no necesariamente simétricas, según aseguró la vocera de la Cancillería, María Zajárova.

"Todo esto es otra injerencia abierta en nuestros asuntos internos, algo que no vamos a tolerar; responderemos de forma recíproca y no necesariamente de manera simétrica", declaró Zajárova en un comunicado citado por la agencia de noticias Sputnik.

La diplomática señaló que Estados Unidos "dio un paso hostil y antirruso, al anunciar junto con la Unión Europea las nuevas sanciones con las que pretende castigar a Moscú".

"Las aspiraciones de imponerle algo a Rusia mediante la presión de sanciones o alguna otra fracasaron en el pasado y ahora también fracasarán; Washington ha violado toda una serie de acuerdos y convenios en el ámbito del control de armamentos y la no proliferación, no tiene derecho para sermonear a los demás", subrayó.

La vocera diplomática rusa aseguró que Rusia "no posee armas químicas desde 2017" y exhortó a Estados Unidos a que cumpla sus propios compromisos en cuanto a la destrucción de los arsenales químicos.

Asimismo, el vocero de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, afirmó que "los que siguen contando con estas restricciones probablemente tendrían que pensar si consiguen sus objetivos con esta política", y agregó: "Nuestra respuesta será evidente: esta política no está logrando sus objetivos".

Según dictaminó la justicia rusa hace unas semanas, cuando Nalvany viajó a Alemania violó el acuerdo de la prisión en suspenso.

El líder opositor, sin embargo, sostiene que el argumento es puramente político y recordó ante la corte que viajó a Alemania para tratarse de un caso grave de envenenamiento, del que acusó al presidente Vladimir Putin.

Putin siempre rechazó las acusaciones y sostuvo que Navalny y sus aliados internacionales usaron el caso para justificar la imposición de nuevas sanciones contra el país.