En Twitter, Arnold Schwarzenegger sintetiza la mayoría de las cosas que hizo en 66 años: “Ex Mr Olympia, Conan, Terminator y Gobernador de California. Maté al Predator. Te lo dije: Volveré”.
Y volvió: ahora quiere más y busca ser presidente. En el 2011, tras dos períodos como Gobernador de California entre el 2003 y el 2010, no dejó dejó de la mejor manera a ese estado y se fue con sólo el 22% de los californianos aprobando su gestión.
Tampoco en el terreno privado las cosas le fueron mucho mejor, tras desatarse el escándalo de su relación con la asistenta de la familia, Mildred Baena, con quien admitió tener un hijo, un hecho que había oculto de su esposa Maria Shriver durante 25 años; ni hablar de los fracasos rotundos en el cine y las críticas.
Todos esos detalles los cuenta el político y actor en sus memorias Total Recall: My Unbelievably True Life Story (Desafío total: mi increíble historia), publicado en octubre del año pasado.
Recuperado de la crisis familiar y el divorcio, Schwarzenneger reaparece en la gran con Silvestre Stallone en su nueva película.
El actor aprovechó la presentación de la película en Nueva York para revelar, como reprodujo el New York Post, que está tratando de conseguir apoyo para intentar cambiar la ley que le permita ser candidato a la Presidencia de Estados Unidos en 2016.
Arnold nació en Austria y la Constitución estadounidense no admite que los ciudadanos nacidos fuera del país puedan optar a la presidencia.
El exgobernador de California adquirió la ciudadanía norteamericana en 1983 y si consigue un cambio legislativo, que tendría que ser aprobado por dos terceras partes de la mayoría en el Congreso y en el Senado y luego ratificado por tres cuartas partes de los legisladores estatales, existirá la posibilidad de perseguir su sueño.
Terminator una vez más se reinventa a sí mismo y ataca de nuevo. No solo con renovados planes en el cine, sino también en el gran escenario del planeta, en la anhelada carrera por optar a la presidencia de la nación más poderosa del mundo.
Fuente: New York Post.
