Roma. El papa Francisco presidió ayer su quinto Vía Crucis como pontífice, alrededor del Coliseo. Al término rezó por "la sangre vertida por los inocentes" por guerras e injusticias.
Al final del recorrido con el que se conmemora el calvario de Cristo hasta su crucifixión, el Papa pronunció más de siete veces la palabra "vergüenza" para enumerar los pecados, omisiones, injusticias, escándalos y horrores que azotan al mundo y a la misma Iglesia.
"Vergüenza por la sangre inocente que cotidianamente viene derramada por mujeres, niños, emigrantes, personas perseguidas por el color de la piel o por su pertenencia étnica, social, o por su fe en ti", dijo el Papa.
Dirigiéndose al Cristo crucificado, el Papa reconoció su vergüenza "por todas las imágenes de devastación, de destrucción, de naufragio, que se han convertido en ordinarias para nosotros", agregó. El religioso reconoció también su "vergüenza por todas las veces que obispos, sacerdotes, consagrados y consagradas hemos herido tu cuerpo, la Iglesia", dijo en un alusión a los abusos cometidos por curas pedófilos. En su oración, el Pontífice pidió por "nuestros hermanos arrasados por la violencia, por la indiferencia y por la guerra" e instó a "romper las cadenas que nos tienen prisioneros en nuestro egoísmo, en nuestra ceguera involuntaria, y en la vanidad de nuestros cálculos mundanos".
Unas 20.000 personas, turistas y religiosos, entre ellos la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, lo esperaban, algunos con antorchas.
El recorrido nocturno alrededor del monumento romano se celebró este año en un clima particular, marcado por las fuertes medidas de seguridad adoptadas desde los atentados del domingo en Egipto contra dos iglesias de cristianos coptos, que costaron la vida de 45 personas.
Roma blindada
"Roma está blindada, vigilada. Espero que no suceda nada", comentó una joven a la RAI, la televisión italiana, que transmitió en directo el evento a numerosos países.Toda la zona estaba vigilada por patrullas de la policía y el ejército, además de cuerpos especiales de inteligencia.
Tanques del ejército fueron aparcados al ingreso de la gran avenida que conduce al Coliseo para impedir ataques contra la multitud con automóviles, como ocurrió en Londres y Niza.
Francisco, de 80 años, presidió como el año pasado el rito desde la terraza del Palatino, frente al imponente anfiteatro romano, sin recorrer a pie las 14 estaciones.
Antes del Vía Crucis, el Pontífice, vestido de rojo, se acostó sobre un tapete en la Basílica de San Pedro, sin cruz pectoral, como símbolo de que Jesús ha muerto.
Corridas y pánico en procesiones de Sevilla
Sevilla. Unos alborotadores causaron escenas de pánico en las procesiones del Viernes Santo de Sevilla, hiriendo de gravedad a una persona.
Los servicios de emergencias informaron que ocho personas habían sido detenidas en conexión con los incidentes que obligaron a la gente a salir corriendo y provocaron los llantos de los niños en distintos puntos de las procesiones.
Un hombre fue puesto en libertad con cargos. El centro Cecop del Ayuntamiento de Sevilla, afirmó que los detenidos habían "gritado", utilizado objetos metálicos para hacer ruido o hecho "aspavientos" para propagar el pánico entre los espectadores.
Una fotógrafa de la AFP presente en el lugar dijo que había oído lo que parecía una estampida de animales, y que entonces una masa de gente se precipitó hacia ella. "Lo primero que piensa la gente es que es un ataque terrorista", añadió la fotógrafa.
Algunos de los detenidos habían gritado "Alá es grande" y lemas a favor de la organización separatista vasca ETA.
Cambios en las estaciones a cargo de una biblista francesa
Roma. Francisco defendió siempre una Iglesia que se renueva. La Semana Santa no es una excepción. Entre las novedades de este año destacan los cambios en las diferentes estaciones del tradicional Vía Crucis, que presidió en las inmediaciones del Coliseo de Roma.
La encargada de los cambios fue la biblista francesa Anne-Marie Pelletier.
El Vaticano demostró así la importancia que realmente tiene la mujer en la Iglesia, como en varias ocasiones ha subrayado el papa Francisco. Esta es la segunda vez que una mujer escribe las meditaciones, ya que en 2012 Benedicto XVI se lo encargó a Danilo y Ana María Zanzucchi, un matrimonio que acababa de cumplir 60 años de casados y pertenecían al movimiento de los focolares.
La biblista francesa eligió estaciones distintas respecto a otros Viernes Santo. Las más destacadas son la segunda, titulada Jesús es negado por Pedro; la tercera, Jesús y Pilato; la séptima, Jesús y las Hijas de Jerusalén, y la decimocuarta, Jesús en el sepulcro y las mujeres.




