Excentricidades de los pasajeros que viajan en primera clase

Por UNO

Viajar en primera, una zona que se considera elitista y en la que -según muchos creen- todos los presentes se comportan como si estuviesen en un hotel de cinco estrellas.La realidad es bien diferente. O, al menos, así lo afirma la popular exazafata de la compañía Virgin Atlantic, Mandy Smith, en declaraciones exclusivas al "Daily Mail". De 41 años y con un hijo, esta mujer tuvo que enfrentarse a los pasajeros más extravagantes y, en algunos casos, peligrosos. Todos ellos, ubicados en primera clase. A su vez, y tal y como señala en su libro "Cabin Fever", también vivió extrañas y "picantes" situaciones en un jumbo. Todas ellas le están granjeando una gran fama en la Red.

Entre otras cosas, la estadounidense afirma no poder olvidarse de los múltiples momentos en que los pasajeros de primera clase han deslizado su mano por el interior de su falda cuando se acercaba a ellos a ofrecerles una bebida o algo de comer. También le pasó en varias ocasiones mientras trataba de ubicar las maletas en el compartimento superior cercano al asiento. Un comportamiento que, en principio, puede parecer sumamente extraño entre los más "ricos", pero que -según dice- se repite asiduamente.

En segundo lugar, Smith ha revelado también que, en algún vuelo de larga duración, ha tenido que ver como una pareja practicaba sexo en los asientos de primera clase. "Los pasajeros que peor se comportan son los que compran asiento “Premium Economy” porque piensan que son mejores que el resto. No se dan cuenta de que no se pueden permitir algo superior. En una ocasión, uno de estos viajeros me tiró un trozo de pizza a la cara porque decía que no era lo suficientemente bueno para su hijo", explicó la exazafata en el diario británico.

Smith también explicó que las azafatas suelen cometer pequeñas ilegalidades en los aviones. En su caso, afirma que mantuvo relaciones sexuales con su novio piloto en la cabina mientras iban a buscar a un multimillonario de Dubai. Y eso, acompañado de un buffet de gran lujo. "También hemos tenido un montón de momentos divertidos. Una vez nos llevaron a un hotel y nos ofrecieron una gran cantidad de droga. Pero no quiero que parezca que solo cometíamos locuras", añade.