Con una posición contundente y sin fisuras, los ministros de Economía y Finanzas de la zona del euro anunciaron que no negociarán un nuevo rescate a Grecia hasta que se conozca el resultado del referéndum convocado para el próximo domingo, pese a la petición de Atenas y a la compleja situación económica que atraviesa el país."La principal decisión ha sido que, dada la situación política, el rechazo de propuestas previas y el referéndum que se celebrará el domingo, así como el consejo de votar no por parte del Gobierno griego, no vemos bases para mantener más discusiones en este momento", afirmó, tajante, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. "Ahora nos limitaremos a esperar el referéndum y tomaremos nota del resultado", resumió.
En la segunda teleconferencia extraordinaria que celebraron en apenas 24 horas, los ministros estudiaron las dos cartas enviadas por el primer ministro griego, Alexis Tsipras, a sus socios, así como "la actual situación política en Grecia", dijo Dijsselbloem.Y concluyeron que la mejor opción era esperar, en línea con la estrategia defendida públicamente el martes por la canciller alemana Angela Merkel de dejar pasar la consulta griega antes de dar nuevos pasos.
Bien temprano, Tsipras había enviado una carta a los acreedores en la que aceptaba prácticamente la mayoría de sus demandas sobre impuestos y recortes a las pensiones.A cambio pedía un préstamo de 30.000 millones de euros del fondo permanente de rescate de la Eurozona para cubrir sus necesidades de financiación hasta 2017 (sería el tercer rescate, después del de 2010 y 2012).Parelelamente el ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, también afirmaba la disposición a aceptar "medidas duras", a condición de que "haya una reestructuración de la deuda y un programa de inversiones".Incluso hubo rumores durante el día de que Tsipras podría retrasar el referéndum, cancelarlo o llamar a los griegos a votar "Sí".Pero las esperanzas de algún tipo de reconciliación de posiciones quedaron sepultadas cuando, por cadena nacional de radio y televisión, Tsipras retomaba su retórica combativa y llamaba abiertamente a los griegos a votar por el "no".




