El grupo minero brasileño Vale y el anglo-australiano Rio Tinto, al abrir sus minas de carbón en el norte de Mozambique, han desplazado desde 2009 a miles de personas que se encuentran sin techo y sin ingresos, acusó el jueves Human Rights Watch (HRW).
"Buena parte de las 1.429 familias reinstaladas para dejar sitio a las operaciones de extracción de carbón de Vale y Río Tinto (...) tuvieron importantes problemas para acceder a la comida, al agua y al trabajo", afirmó la ONG de defensa de los derechos humanos.
"La tierra en la que se reinstalaron es árida. Numerosos agricultores no pudieron hacer crecer sus cultivos a lo largo del río como lo hacían", reveló la investigadora de , Nisha Varia. Algunos tuvieron que mudarse a 40 km de los mercados en los que vendían sus productos y dependen ahora de la ayuda humanitaria, según la ONG.
Más de la mitad de la superficie de la provincia de Tete (norte) debería dedicarse a la explotación minera, lo cual limita la cantidad de tierras cultivables en las que se pueden reinstalar a las poblaciones, según HRW, quien se preocupa de ver la situación repetirse en otras partes del país.
El brasileño Vale y el anglo-australiano Rio Tinto son dos de los principales grupos que extrae carbón en Mozambique, cuyo subsuelo podría poseer las mayores reservas todavía por explotar del mundo.
Si se mejoran los corredores de transporte hasta el océano indio, las exportaciones de carbón de Mozambique podrían alcanzar las 100 millones de toneladas en la próxima década, en gran parte para alimentar el desarrollo industrial de India y de China.
Campesinos afectados bloquean regularmente las carreteras y vías férreas de la región para protestar. Unas tensiones que según Varia muestran "la rapidez con la que el gobierno distribuyó licencias de explotación, limitando la disponibilidad de las tierras".
Human Rights Watch llamó a las autoridades de Mozambique a poner a día sus leyes para que cumplan con las normas internacionales y realizar un seguimiento de la situación. La ONG pide también a los países de origen de los grupos mineros vigilar sus actividades.
Vale explicó en un comunicado que había desplazado a poblaciones "respectando los derechos humanos y las normas internacionales".
El grupo brasileño admitió que 83 familias todavía no habían recibido las tierras que se les prometió, pero aseguró que había arreglado las casas, las bombas de agua y sistemas de irrigación de los campesinos afectados.
Rio Tinto no había contestado a mediodía a la demanda de reacción de la AFP.



