FLORENCIA, Colombia, 30 Mar 2010 (AFP-NA) - "Quiero agradecer en primer lugar a Dios, a mi papá por
su labor titánica, incansable", dijo el sargento Pablo Emilio Moncayo, en sus primeras palabras a
la prensa tras ser liberado este martes por la guerrilla FARC que le mantuvo cautivo por más de
doce años.
"También quiero agradecer al señor presidente de Ecuador, Rafael Correa, por ser quien
solicitó un gesto de paz de parte de la guerrilla con mi entrega. Deseo también agradecer las
gestiones del señor presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el señor presidente de Brasil, (Luiz
Inacio) Lula da Silva", enumeró Moncayo, sin mencionar al mandatario colombiano Alvaro Uribe.
Después de sus declaraciones, el sargento le quitó a su padre, Gustavo Moncayo, las cadenas
que llevó durante años en las manos para denunciar las condiciones en que su hijo estuvo en
cautiverio.
El militar de 32 años, quien fue ascendido a sargento durante su secuestro, no quiso
responder todavía si se mantendrá activo en el Ejército. "He meditado mucho. Usted comprenderá todo
el tiempo que he tenido para meditar y he tomado una decisión. Si Dios quiere, de pronto más
adelante la puedo compartir con todos ustedes", dijo.
Moncayo trajo además un mensaje de parte de dos de los militares que quedaron en cautiverio.
"Debo también transmitirles unas palabras que me encargaron mis
compañeros realizar. Son palabras de mi coronel (Edgard Yesid) Duarte y mi viceprimero
(Libio) Martínez, quienes me solicitan que alguna organización no gubernamental de carácter
internacional ayude a gestionar la libertad de ellos".
"Particularmente ellos dos me manifestaron que sentían que sus vidas corrían peligro,
entonces yo traigo ese mensaje para que alguna organización tome nota", dijo.
Moncayo, secuestrado el 21 de diciembre de 1997 cuando tenía 19 años, era uno de los dos
rehenes más antiguos de Colombia. En el grupo de militares rehenes de las FARC, tres de ellos suman
ya más de doce años de cautiverio: el cabo viceprimero Libio José Martínez, secuestrado junto con
Moncayo en diciembre de 1997, el sargento Luis Beltrán y el soldado Arturo Arcia, plagiados el 3 de
marzo de 1998 en El Billar, en la provincia de Caquetá (sur).