El papa Francisco convocó para el martes a su gabinete paralelo para una primera ronda de conversaciones sobre las reformas en la Iglesia católica, cita que reunirá a ocho cardenales de todo el mundo en una iniciativa para lograr que los líderes locales de la Iglesia participen en la toma de decisiones para sobre los 1.200 millones de fieles.
El Papa se reunirá con cardenales para reformas

Aunque el objetivo que aconsejen a Francisco, el jesuita argentino ya ha comenzado a dejar su marca, con importantes nombramientos en el Vaticano e instrucciones claras sobre el rumbo que desea que tome la institución, que ha alegado a los liberales y alarmado a muchos conservadores.
La reciente entrevista de Francisco con una publicación jesuita, en que pidió un equilibrio mucho mayor entre las normas de la Iglesia sobre temas como el aborto, la homosexualidad y la anticoncepción, y la necesidad de ser un lugar más receptivo y compasivo para todos, se ha convertido en la declaración de misión de lectura obligatoria de su papado.
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No está claro cuál de esos temas están incluidos en los aproximadamente 80 documentos que estudiarán el papa y su llamado "Grupo de los Ocho" cardenales, que se reunirá a puertas cerradas esta semana. Pero uno de esos temas es clave: la reforma de la burocracia vaticana, una administración anticuada y universalmente despreciada por ser poco diligente para ayudar al papa y a los obispos a quienes se debe.
El escándalo sobre los documentos filtrados el año pasado mostró que la burocracia vaticana es una madriguera disfuncional de luchas políticas intestinas y luchas por el control de ciertos territorios, lo que ha hecho que los cardenales que eligieron a Francisco impulsen exhortaciones a una reforma.
Más allá del escándalo, líderes locales de la Iglesia se han quejado de que los tribunales vaticanos demoran años en procesar solicitudes de anulación de matrimonio y que las oficinas sencillamente no responden a solicitudes de los propios cardenales y de fieles legos.
El propio Francisco es un fuerte crítico y con frecuencia ha dicho a los funcionarios vaticanos que sean más pastores que burócratas. Este fin de semana le indicó a la policía del Vaticano que su labor era impedir "el mal" de crear guerras internas de los empleados que hacen correr rumores.
"Es una guerra que no se libra con armas, sino con la lengua", dijo.
La forma en que el gabinete de cardenales del papa trabajará con el gabinete vaticano que ya existe es un tema de mucha especulación entre los observadores de la Santa Sede.
Fuente: AP.