"Ese ambiente inaudito requiere soluciones sin precedentes", subrayó el portavoz, citado por la agencia de noticias rusa Sputnik.
Más temprano, la comisionada rusa para los Derechos Humanos, Tatiana Moskalkova, había calificado de "neoholocausto" la "rusofobia que se incita en el mundo entero y que vulnera los derechos de las personas por motivos de origen nacional".
Citó el caso del Comité Olímpico Internacional (COI), "que siempre repetía que deporte y política están separados, y en una decisión controvertida pidió a las federaciones deportivas no invitar a los deportistas de Rusia y de Bielorrusia, y si no fuera posible, aceptarlos solo como atletas neutros sin símbolos patrios ni himno".
También apuntó contra las federaciones de fútbol, tanto mundial como europea, que suspendieron la participación de los futbolistas rusos de todas sus competiciones.
"La Unión Europea, un bloque que gusta de dar lecciones de democracia a otros, vetó a los medios de comunicación de origen ruso RT y Sputnik, quebrantado así sus compromisos con la libertad de expresión", recordó un cable de Sputnik.
La censura europea ha sido condenada por países de otros continentes.
La rusofobia afectó también a destacados cantantes de ópera, directores de orquesta y otros artistas rusos.
Uno de los actos más ridículos fue el intente de las autoridades de la Universidad Bicocca, en Milán de prohibir a un profesor dar un curso sobre Fiódor Dostoyevski, uno de los más grandes escritores de todos los tiempos, fallecido hace más de 140 años.