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Cada año, los tambores y los bailes son un atractivo para brasileños y turistas. Este espectáculo, que comenzó a mitad del siglo XIX, suma cada vez más adeptos.

El Carnaval de Río volvió a deslumbrar, a pesar de la crisis

Por UNO

Centenares de bahianas lo limpiaron simbólicamente de malos espíritus hace exactamente una semana. Y este domingo por la noche, el Sambódromo se vistió de gala para los primeros desfiles del Carnaval de Río de Janeiro, a pesar de que el país vive una fuerte crisis económica y de seguridad.

Los grupos callejeros, los blocos, vienen prendiendo la fiesta desde el viernes, y el festejo en la avenida Sapucaí se extenderá hasta mañana.

Ante más de 70.000 personas, la primera escuela en desfilar fue Paraíso do Tuiuti, que homenajeó el movimiento tropicalista que renovó la música brasileña durante los años del régimen militar (1964-1985).

La escuela, que hacía 16 años que no estaba en la categoría reina, alabó en su espectáculo colorido a dos de sus principales exponentes, Caetano Veloso y Gilberto Gil.

En desfiles cronometrados -desde este año fueron de 75 minutos, y no de 82- de más de 3.000 personas, con muchas plumas, poca ropa, y grandes carrozas decoradas suntuosamente, llegó el turno después de Grande Río, que dedicó su desfile a la popular cantante bahiana Ivete Sangalo, presente en la celebración.

A este espectáculo maratoniano sólo apto para noctámbulos, le siguió uno de los desfiles más esperados y polémicos de la noche: el de la escuela Imperatriz Leopoldinense.

Imperatriz decidió enarbolar la causa indígena denunciando la situación del Parque Xingú, amenazado por la deforestación, los agrotóxicos y la construcción de una gran central hidroeléctrica.

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Caciques de esa zona, ubicada en el corazón de la Amazonía, desfilaron también por "la pasarela de la samba", lo que generó fuertes críticas del agro e incluso de miembros de la bancada ruralista en el Congreso.

La escuela Vila Isabel realizó un visual espectáculo sobre la influencia de los esclavos negros en la música de América y el Caribe y después Salgueiro desfiló recreando los antiguos carnavales, inspirada en la Divina Comedia de Dante.

El broche de oro lo ofreció la multi premiada Beija-Flor, que después de haber ganado el Carnaval en 2015 con un polémico homenaje a Guinea Ecuatorial, presuntamente pagado por su presidente, este año presentó el romance indígena de Iracema.

Millones de personas ven todos los años por televisión este espectáculo. Los turistas pueden formar parte de las escuelas de samba, pero sus trajes suelen costar más que los de los locales.

Los orígenes
En la segunda mitad del siglo XIX, los clubes de élite de Río organizaban fiestas de carnaval. Poco a poco, esas reuniones abandonaron los elegantes salones de baile y tomaron las calles. Los pobres también tenían sus fiestas lejos de la zona más lujosa de la ciudad. Solían utilizar los disfraces para satirizar a los políticos.

A principios del siglo XX, esas celebraciones incluían "guerras de confeti" en las que los grupos lanzaban decoraciones de papel al aire y a otros grupos. Con todo, eran eventos que ocurrían en un lugar concreto y en ellos había instrumentos y pitos, no los tambores y los bailes de hoy en día.

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