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Esta norma, llamada Ley de Servicio Público, fue la que desató la insubordinación de la tropa policial y de los militares el jueves pasado, en lo que el presidente Rafael Correa calificó de intento de derrocamiento.

Ecuador: entró en vigencia la ley rechazada por policías y analizan levantar estado de emergencia

La polémica Ley de Servicio Público, que generó el

conflicto con la Policía

y la intentona golpista en Ecuador, entró hoy en vigencia, sin que la Asamblea Nacional, de

mayoría oficialista, analice el veto parcial del presidente, Rafael Correa, que eliminó

condecoraciones, bonos y canastas navideñas para los empleados del sector público.

La entrada en vigencia en la norma se da cuando el gobierno analiza si levanta o prorroga el

estado de emergencia, y mientras insiste en la necesidad de castigar a los responsables de la

sublevación y "desentrañar las redes de complicidad" involucradas en la maniobra.

La Ley de Servicio Público fue la que desató la insubordinación de la tropa policial y de los

militares el jueves pasado, en que Correa fue retenido durante todo el día en el Hospital Policial,

de donde fue rescatado por militares y sin ceder a los reclamos de los uniformados.

La Ley fue presentada a la Asamblea hace dos meses por el gobierno y el miércoles Correa

modificó algunos de los artículos aprobados en el legislativo, con los que eliminó subsidios de

antigüedad, bonos y condecoraciones.

El gobierno argumentó que la ley ordena los recursos estatales e incluye en el sueldo mensual

de policías y militares las bonificaciones que se les entregaba en el pasado en cada ascenso y cada

10, 15 y 25 años.

El argumento no convenció a los uniformados que la semana pasada se sublevaron en una acción

que concluyó con un violento operativo armado que enfrentó a cuerpos de élite de la Policía y las

Fuerzas Armadas contra los insubordinados, y que dejó 8 muertos y cerca de 200 heridos.

Ahora, el ministro de Gobierno, Gustavo Jalkh, adelantó que el Ejecutivo evaluará si levanta

o mantiene el estado de excepción.

Por lo pronto, mientras avanzan las investigaciones dentro de la Policía Nacional, a los

uniformados motorizados se les retiraron las armas, se dispuso un sistema de vigilancia interno y

se retiró el mando a varios jefes policiales.

La Fiscalía está trabajando sobre videos y fotografías para determinar identidades de los

cabecillas y de infiltrados, y se analizan los intercambios que registró la central de

comunicaciones de la institución.

Jalkh admitió que "la seguridad (oficial) fue insuficiente" y explicó que tras un primer

intento de Correa de entrar al Regimiento, debía volver a intentarlo, porque "no podía quedar el

precedente de que el mandatario estaba imposibilitado de ingresar a un cuartel, cuando es jefe de

las Fuerzas Armadas y de la Policía".

El ministro, ratificado en su cargo el jueves en la noche, puso de relieve que varios grupos

policiales no se unieron a la revuelta, como el Grupo de Operaciones Especiales y el Grupo de

Intervención y Rescate.

Jalkh ratificó la teoría de que "hubo un intento de matar al presidente y se lo mantuvo

secuestrado", algo que fue puesto en duda por médicos, personal y hasta pacientes del Hospital, que

dijeron que Correa se quedó en el lugar porque se negó a irse y estaba en total libertad.

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