PARÍS, 25 abril (AFP-NA) - Unasfuertes corrientes de las profundidades del océano Austral permiten a las aguas densas y frías
subir rápidamente hacia el Norte, según un estudio publicado el domingo que podría ayudar aestablecer un mejor modelo de la evolución del clima.
El océano Austral desempeña un papel particular en el clima mundial, porque la potentecorriente circumpolar antártica remueve las aguas de tres océanos (Atlántico, Indio y Pacífico),absorbiendo las corrientes calientes y redistribuyendo las aguas frías. Los científicos ya sabían que las aguas de superficie, que después de contribuir a laformación del banco de hielo se quedan frías y saladas, se sumergían hacia los fondos oceánicosalrededor del continente Ártico. Gracias a unos captores instalados durante dos años a 3.500 metros de profundidad a lo largode 175 kilómetros, Yasushi Fukamachi (Universidad de Hokkaido, Japón) y su equipo han medido lafuerza de las corrientes en el Agua Antártica de Fondo (AABW) que circula en el sentido de lasagujas de un reloj. Al este de la meseta de Kerguelen, cuando la corriente se escapa de la bahía de Prydz, lasaguas alcanzan una velocidad media de más de 20 cm/segundo, un récord a esta profundidad, según losestudios publicados por la revista científica NatureGeoscience. Según las estimaciones de los investigadores, más de 12 millones de metros cúbicos de almenos cero grados son transportados cada segundo en dirección al Ecuador, compensados en parte porun flujo que vuelve a bajar hacia el polo sur. El flujo neto de agua a menos de 0,2 grados Celsius que sale cada segundo hacia el Nortealcanza una media de 8 millones de metros cúbicos. Se trata de cuatro veces más que los datos ya recogidos (1,9 millones de m3/segundo) en elcaso de otro flujo saliente de AABW a altura del mar de Weddell hacia el océano Atlántico. Estas "medidas oceanográficas vitales" serán "útiles para los científicos que estudian elclima", subraya el oceanógrafo Alejandro Orsi (Texas A&M University, Estados Unidos) en un comentario publicado en la revista científica. IMAGEN: Meseta de Kerguelen, situada en la Antártida (Wikipedia).



