El presidente de Ecuador habló agradeció el accionar de las fuerzas especiales y la parte de la
policía que lo defendió de la rebelión y lo rescató el hospital en el que estuvo cautivo casi toda
la jornada del jueves.
Rafael Correa aseguró que "aquí no habrá perdón ni olvido" y trató duramente a los que
intentaron "derrocarlo". Dijo que avergonzaron al país y prometió otra vez sanciones contra los
participantes de la rebelión.
El mandatario también dijo que hubo unos 27 policías heridos entre aquellos que lo liberaron
de su cautiverio.
"Esto no quedará en impunidad, ahora vamos a descansar", concluyó el mandatario.