El gobierno de y sus principales opositores iniciaron finalmente en esta capital un diálogo para tratar de solventar la crisis del país, con la ausencia del partido Voluntad Popular (VP), que hasta el último minuto puso en suspenso las conversaciones.
La mesa para el diálogo se constituyó, en presencia del presidente, Nicolás Maduro, entre una delegación de su Gobierno y cinco representantes de la alianza antichavista Mesa de la Unidad Democrática (MUD), acompañados por los mediadores de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y del Vaticano.
Maduro, que les tendió la mano a sus opositores, se comprometió con este proceso para intentar aliviar la crisis del país. "Quiero manifestar ante el representante del papa Francisco, como lo hice hace unos días en Roma, las gracias y mi compromiso absoluto como presidente de la República y líder del Movimiento Bolivariano y Revolucionario de Venezuela con este proceso de diálogo", aseguró.
Asimismo, afirmó que acude al diálogo dispuesto "a escuchar, y ojalá a ser escuchado", para "buscar puntos de encuentro en función de los intereses de las grandes mayorías".
Temas a tratar
Las partes volverán a reunirse el 11 de noviembre en Caracas, pero antes trabajarán en mesas separadas sobre temas como respeto al estado de derecho; Justicia, derechos humanos, reconciliación; crisis económica y social, y el espinoso asunto electoral.
Por su parte, el prelado italiano Claudio María Celli, representante del Vaticano para mediar entre el Gobierno y la oposición, les pidió a las partes que el diálogo sea serio y que se generen las "señales auténticas" que el país espera. Aseguró que el papa Francisco esta "hondamente preocupado" por la tensión en el país.
En las horas previas a la reunión, los principales partidos de la alianza opositora -Acción Democrática (AD), Primero Justicia (PJ), Voluntad Popular (VP) y Un Nuevo Tiempo (UNT)- tuvieron serias diferencias sobre los términos en los que debía aceptarse ese encuentro, indicaron fuentes de la coalición.
Exclusión y participación
Voluntad Popular, el partido fundado por el opositor preso Leopoldo López, rechazó acudir a las negociaciones al no ver cumplidas una serie de exigencias que había hecho con anterioridad a la cita y que incluían la liberación de 13 políticos presos.
Por su parte, Acción Democrática -formación liderada por el jefe del Parlamento, el opositor Henry Ramos Allup- expresó en las reuniones de la Unidad su deseo de asistir a las conversaciones con el Gobierno.
Sin embargo, la alianza electoral que mantiene con Voluntad Popular desde las elecciones parlamentarias y que le permitió a Ramos Allup convertirse en el jefe del Parlamento, dilató la decisión de AD para evitar romper con su pacto, aunque finalmente aceptó participar en las conversaciones.
La situación quedó zanjada con la exclusión de VP de la reunión, a la que sí acudieron el secretario ejecutivo de la MUD, Jesús Torrealba; el representante de UNT, Timoteo Zambrano; el de PJ, Carlos Ocariz; el de AD, Luis Aquiles Moreno, y el gobernador del estado de Lara, el opositor y antiguo chavista Henri Falcón.
En un comunicado difundido por la MUD, la alianza explica que Torrealba y los otros tres grandes partidos acordaron su participación "en función de cumplir con la invitación del Vaticano para avanzar en la conformación de un espacio de diálogo" que permita dar soluciones a la crisis del país.
Los partidos que han decidido estar en la mesa se comprometen a "exigir el fin de la represión y la persecución", así como "a levantarse del espacio de diálogo en caso de no ser resueltas las demandas en el corto plazo".
Durante la fase pública del encuentro, que continuaba a en la madrugada, ninguno de los representantes de la oposición hizo declaración alguna sobre las conversaciones.
Las deliberaciones de las delegaciones en la mesa continuaron en privado tras la declaración pública de Maduro y Celli, y se espera que tras concluir la sesión de ayer se haga pública una declaración con los temas tratados.
Estiman que el chavista quiere ganar tiempo y dividir a la oposición
El gobierno de Nicolás Maduro asiste al diálogo con dos objetivos: "Dividir a la oposición y ganar tiempo", según afirmó la consultora Eurasia Group, con sede en Nueva York.
Las grietas quedaron al descubierto. Uno de los principales partidos de la MUD, Voluntad Popular, del encarcelado Leopoldo López, y otras 14 agrupaciones de la coalición se marginaron del diálogo.
"Nuestro gran temor es que el diálogo sólo oxigene al gobierno", dijo el coordinador de Voluntad Popular Freddy Guevara.
Los seguidores de la MUD les están reclamando a sus líderes firmeza para destituir a Maduro, en medio de una devastada economía, inseguridad e inflación que azota al país.
