CONCEPCIÓN– Pánico, desconcierto y desesperación. Corridas, llantos, gritos y una cantidad de
sensaciones difíciles de contar con palabras se mezclaron ayer entre la gente de esta ciudad.
Mientras el pueblo mejoraba el ánimo con el restablecimiento parcial de algunos servicios cortados
desde el sábado, a las 14.44 se produjo una fuerte réplica del terremoto del sábado que hizo temer
lo peor en la capital de la VIII Región chilena.
Apenas se produjo el movimiento, quienes estaban en las calles se lanzaron a la caza de
provisiones, escasas desde la trágica madrugada. Hasta la gran mayoría de automóviles frenaron la
marcha mientras se movían los edificios y los peatones miraban atónitos.
Sin embargo, la peor parte de la tarde llegaría un rato más tarde, cuando se filtró a algunos
medios de comunicación que había dependencias oficiales que barajaban la posibilidad de un tsunami.
En ese momento Diario UNO accedió en una estación de Bomberos de Concepción al testimonio de
uno de los oficiales que recibieron la alerta por parte del jefe de esa división de las fuerzas de
seguridad apostado en Talcahuano, una localidad costera cercana a la capital de la región del Bio
Bío.
"Lo que tenemos oficialmente es que el mar se retiró varios metros de la costa, no quiere
decir que vaya a haber un tsunami pero es para que los bomberos estemos alertas", dijo la fuente
consultada por este diario en un cuartel de bomberos del centro de Concepción tras escuchar al jefe
desde Talcahuano. Algunos medios radiales difundieron esta alerta y la población entró en pánico.
La consigna era llegar cuanto antes al cerro Caracol, ubicado al oeste del centro.
En pocos minutos las veredas se colmaron de personas dirigiéndose hacia ese sitio caminando y
en bicicleta, mientras las calles colapsaron por la cantidad de vehículos que circularon a toda
velocidad en busca de lugares más altos que el centro. Finalmente la alerta fue desmentida por
fuentes oficiales y los carabineros salieron a las calles a comunicarla en directo frente a la
gente, mientras los medios empezaron a confirmar que se trataba de una falsa alarma.
De todos modos en los pobladores de esta ciudad caló hondo la falta de comunicación del
tsunami letal que sucedió al terremoto del sábado a la madrugada por parte de las autoridades,
cuando cada vez está más claro que los altos mandos de las Fuerzas Armadas estaban al tanto de la
alerta; incluso hay una fuerte polémica instalada en la cúspide del poder sobre si se informó o no
a la presidenta Michelle Bachelet.
Tal vez la desconfianza en las comunicaciones oficiales fue determinante de que a pesar de
que los carabineros gritaran a los cuatro vientos "falsa alarma", la gente siguiera a paso rápido
hacia los sitios más altos.
Muchos directamente se quedaron en el parque Ecuador, una instancia previa sobre el nivel de
la ciudad al cerro Caracol. Allí, por otra parte, todavía quedan algunas familias acampando. Al día
siguiente del terremoto fueron cientos las que decidieron pasar una o dos noches en ese lugar, al
aire libre, sin la amenaza de grandes edificios en las inmediaciones y a mínima distancia del lugar
más alto de la ciudad por si los movimientos sísmicos alteran al mar.
Aquí recién ayer comenzó a restablecerse el servicio eléctrico en algunas porciones mínimas
de la ciudad, al igual que el agua potable.
