Una enfermedad poco conocida pero que padece un 3 por ciento de la población es la hiperhidrosis o
exceso de sudoración. Famosos como Zinedine Zidane o Karim Benzema son hiperhidrósicos y realizan
una vida completamente normal. Sin embargo, para aquellos pacientes que les resulte muy incómodo,
el botox puede ser la solución a sus problemas.
Con el verano llega el calor, y con él el cuerpo reacciona sudando para intentar bajar la
temperatura del organismo. Cuando se produce un exceso de sudoración se padece hiperhidrosis, una
disfunción que se agrava en esta época y que puede resultar sumamente incómoda. Para paliarla se
puede recurrir al botox, famoso por su uso en operaciones de cirugía estética, en la eliminación de
arrugas faciales.
La toxina botulínica tipo A (botox) provoca la relajación de las glándulas sudoríparas,
disminuyendo la segregación de sudor en las zonas tratadas. Como explica la doctora Natalia Ribé,
directora de la Unidad de Medicina Estética del Institut Dres. Ribé, "este tratamiento consigue
unos resultados espectaculares en un tiempo mínimo y con una larga duración".
Para la aplicación de botox tan solo se necesita una pequeña anestesia local, salvo que se
trate de un tratamiento de manos o pies que al ser más sensibles requiere de una anestesia
troncular. Una vez anestesiada la zona se infiltra subcutáneamente la toxina en la parte del cuerpo
a tratar. De este modo, se bloquean las señales químicas que transmiten los nervios que controlan
la sudoración evitando la segregación de líquido.
El tratamiento, como cualquier operación que requiere una anestesia y la infiltración de una
sustancia ajena al organismo puede provocar ciertas pequeñas dolencias temporales, aunque no en
todos los casos se producen. Además, el tratamiento debe repetirse cada cierto tiempo pues el
efecto del botox es temporal.
