Mientras en Estados Unidos crecen las protestas y los disturbios contra el racismo y la brutalidad policial, el concierto de voces de la tercera noche de la Convención Nacional Republicana, el partido de Donald Trump, redobló el apoyo a las Policías de todo el país y criticó con dureza las protestas y reclamos antirracistas, a los que redujo a disturbios y caos.
"La dura verdad es que no estarán seguros en los Estados Unidos de ganar (el candidato opositor Joe) Biden. No vamos a desfinanciar a la policia, ni ahora ni nunca", agregó, en referencia al reclamo del movimiento negro.
Pence, quien calificó a Biden como "un caballo de troya de la izquierda radical", habló desde el Fuerte McHenry, un edificio histórico que sirvió para defender la ciudad de Baltimore de un ataque británico en 1814, en la llamada Guerra de 1812, posterior a la Guerra de Independencia, y que inspiró la letra del himno nacional.
Al final de la noche, Trump y la primera dama, Melania, hicieron una aparición sorpresa para saludar al público, que se amontonó, sin medidas de distanciamiento social ni barbijos ni nada... no hay coronavirus para los republicanos.
Como el resto de los oradores que hablaron antes, el vicepresidente -quien prometió una vacuna aprobada contra el coronavirus para fin de año- ratificó su apoyo a las Policías de todo el país, mientras en Wisconsin y otros estados se vivía otra noche de tensión racial y social.
La voz que inició la jornada fue la de la gobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem.
"Desde Seattle a Portland, de Nueva York a Washington DC, las ciudades gobernadas por los demócratas están siendo devastadas por la violencia. Hay saqueos, disturbios, caos y turbas", aseguró, en referencia a las protestas y disturbios provocados por el acribillamiento de un hombre negro desarmado frente a su familia y el asesinato anoche de dos personas por un joven blanco.
La senadora de Tennessee Marsha Blackburn profundizó este mensaje con una defensa cerrada de las fuerzas de seguridad, un ataque y distorsión de los reclamos del movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan).
La palabra héroes se repitió mucho en el inicio de la tercera noche de la convención republicana, que tuvo el título de "Tierra de héroes".
La esposa del vicepresidente, Karen Pence, también destacó a los "héroes militares" del país -definió a su familia como una "familia militar"- y contó algunas inciiativas laborales que apoya de esposas de soldados y oficiales.
También hubo una reivindicación del liderazgo político femenino, cuando la Segunda Dama recordó el centenario de la aprobación de la enmienda 19, que garantizó el voto femenino.
Este mensaje, que el oficialismo intenta defender frente a las duras críticas de todo el arco del feminismo estadounidense, fue acompañado por varios discursos de dirigentes mujeres.
A continuación, una monja, Deirdre Byrne, presentó un duro ataque a la legalización del aborto que rige en el país hace décadas.
La hermana Byrne comparó el sufrimiento y la fragilidad de los refugiados en el mundo con los nonatos y resumió la elección de la siguiente manera: Donald Trump es el presidente más provida que haya tenido este país y (los demócratas) Biden-Harris es la fórmula presidencial más proaborto de la historia".
Otras voces de la noche ratificaron esta definición del mandatario republicano y el titular de la Asociación Nacional de Organizaciones de la Policía, Michael McHale, le sumó otra descripción superlativa: "Es el presidente más pro fuerzas de seguridad que hayamos tenido."
Una de las nueras del presidente y su asesora en la campaña, Lara Trump, fue aún más contundente y lo definió como "el presidente de la ley y el orden", en referencia a la frase que hizo famosa el exmandatario republicano Ronald Reagan.
Legisladores, exdeportistas, veteranos de guerra y familiares de víctimas de violencia armada defendieron la gestión de Trump durante la pandemia, su política social conservadora, su política de seguridad y económica y su apoyo a militares y policías, y rechazaron las propuestas "de los ambientalistas radicales".
Una de las voces que se destacó fue la de Clarence Henderson, uno de los activistas del movimiento de derechos civiles de los años 60 que protagonizó la famosa sentada en una cafetería en Greensboro, Carolina del Norte, que desafió la segregación en 1960.
Henderson defendió "la protesta pacífica" y aseguró que "Trump hizo más por los negros en su Gobierno que Biden en los últimos 50 años".




