En una muestra más de las alianzas cruzadas que convierten a la guerra siria en una de las más complejas de la actualidad, Turquía, un miembro de la OTAN, continuó bombardeando a las milicias kurdas en el norte del país árabe, lo que provocó el repudio de dos enemigos acérrimos: Damasco y Washington.
Por segundo día consecutivo y pese a las críticas de amigos y rivales, el gobierno turco continuó bombardeando este domingo las posiciones de la milicia kurda conocida como Unidades de Protección del Pueblo, en las zonas de Meneg y Deir Yamal, en el norte y noroeste de la ciudad de Alepo, en el norte del país.
El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, una organización pro opositora con sede en Londres, informó que al menos dos milicianos kurdos murieron por causa de los nuevos bombardeos y otros siete resultaron heridos.
Esta región se convirtió en el principal y más complejo frente de batalla actual en Siria.
Por un lado, el Ejército sirio, la Fuerza Aérea rusa y milicias aliadas, como la libanesa Hezbollah, bombardean desde el aire y combaten por tierra a grupos armados insurgentes islamistas y laicos, que desde hace años controlan esta zona rebelde.
Por otro lado, Estados Unidos y sus aliados internacionales y regionales bombardean desde el aire las posiciones de la milicia del Estado Islámico (EI) en la zona y también apoyan con armas, dinero y logística a muchos de los grupos insurgentes que resisten en esa zona al avance del Ejército.
En el medio de ese fuego cruzado, los kurdos sirios oscilan en un rol ambiguo de aliado de todas las fuerzas y los grupos que pelean contra el EI. Es decir, tanto Estados Unidos, como Rusia, Siria e, inclusive, el resto de las milicias opositoras.
Las milicias kurdas sirias se convirtieron en 2015 en la principal línea de defensa en el terreno contra el EI en el norte del país, algo que celebraron todos los enemigos del grupo extremista, pero que prendió todo tipo de alarmas en el gobierno turco, que hace poco reabrió el conflicto separatista con la guerrilla kurda turca, un grupo muy cercano a las Unidades de Protección del Pueblo, conocidas también por sus siglas YPG.
Los bombardeos turcos contra los kurdos lograron por primera vez poner del mismo lado a los gobiernos de Siria y Estados Unidos, dos enemigos declarados.
Según el análisis que hizo la Cancillería siria, los bombardeos turcos representan una "respuesta al avance militar que han logrado las fuerzas del Ejército sirio en los frentes del norte de Alepo y en un intento por levantar la moral de los grupos terroristas armados".
Desde el comienzo del conflicto, que ya lleva casi 5 años y le costó la vida a más de 260.000 personas, Damasco acusa a sus vecinos turcos de financiar, armar y apoyar a las milicias insurgentes.


