Naciones Unidas denunció que en Siria, sumida en una sangrienta guerra civil desde hace cinco años, fueron asesinados miles de prisioneros como parte de una política estatal de exterminación y acusó al gobierno del presidente Bachar Al Asad de cometer crímenes contra la humanidad.
La comisión de investigación para Siria del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que investiga los crímenes ocurridos en el conflicto armado, recomendó que el Consejo de Seguridad de la ONU adopte sanciones contra los responsables y que se inicie un procedimiento en la Corte Penal Internacional de La Haya.
El grupo de juristas que integran la comisión investigadora, que trabaja documentando las violaciones de los derechos humanos en el conflicto sirio desde que comenzó, en marzo de 2011, también acusó a los grupos yihadistas Estado Islámico (EI) y el Frente Al Nusra de cometer crímenes contra la humanidad.
Concretamente, los investigadores acusaron al gobierno de crímenes contra la humanidad en las prisiones, mediante actos de "exterminación, asesinato, violación, tortura, desaparición forzada y otros actos inhumanos".
El presidente de la comisión, el brasileño Paulo Sergio Pinheiro, explicó que la acusación de "exterminación" hace referencia a actos que "son parte de una política o práctica institucionalizada por el gobierno, que crea condiciones en las que es probable que ocurran muertes a gran escala".
Sostuvo que nadie conoce el número de personas muertas en detención y que sería irresponsable lanzar cifras o intentar determinar que porcentaje corresponde a combatientes y a civiles.




