"Listos deben estar para tomar las armas y salir a dar la vida si hubiera que darla por la revolución bolivariana, por la independencia nacional y por la revolución socialista", dijo el presidente de Venezuela.

35 mil civiles armados juraron defender al presidente Hugo Chávez hasta la muerte

Por UNO

CARACAS (Reuters) - El presidente venezolano, Hugo Chávez, celebró el martes el aniversario delfracaso del fugaz golpe de Estado que lo apartó del poder unas horas en el 2002 con una

concentración en la que miles de milicianos armados juraron defender hasta la muerte su revolución

socialista.

Unos 35.000 reservistas civiles, vestidos de verde olivo y cargando poderosos rifles de

asalto, prometieron lealtad a su "Comandante Chávez", aclamados por una gran concentración de

seguidores del mandatario que ondeaban banderas rojas y gritaban vítores al "máximo líder" del

proceso.

"Ofrendaremos nuestra sangre, nuestra alma, nuestro cuerpo para no permitir nunca más que

nuestra patria sea mancillada, para no permitir que nuestro líder fundamental, usted

Comandante-Presidente, sea víctima de los oprobios del Imperio", dijo desde la tarima de oradores

la joven reservista Imar Belén aplaudida por la muchedumbre.

Las versiones encontradas sobre lo acaecido el 11 de abril del 2002, cuando una

multitudinaria manifestación convocada por la oposición terminó con la captura y defenestración de

Chávez, siguen dividiendo a los venezolanos, una herida que cada año se reabre y recuerda la

marcada polarización del país petrolero.

Más allá de las connotaciones simbólicas, la división arraigada en esos días se convirtió en

un factor de riesgo político a largo plazo en el país miembro de la OPEP, que vive un permanente

conflicto político y social con topes de tensión que han llegado a desestabilizar puntualmente a la

nación.

"Listos deben estar para, en cualquier momento, tomar las armas que tienen y salir a dar la

vida si hubiera que darla por la revolución bolivariana, por la independencia nacional, por la

revolución socialista", dijo Chávez, mientras desenvainaba la espada dorada del héroe de la

independencia Simón Bolívar.

Pero para el líder sudamericano -quien en el 2002 no hablaba de socialismo, no vestía camisa

roja, ni nacionalizaba industrias- la fecha del 13 de abril sigue siendo una poderosa arma política

contra sus enemigos, a los que recuerda, una y otra vez, que el pueblo salió a pedir su

restitución.

"Es un derecho y un deber del pueblo en armas celebrar activamente el carácter revolucionario

y popular del 13 de abril del 2002 para fortalecer la lucha revolucionaria y consolidar el sueño

Bolivariano", reseñó la Gaceta en los considerandos del decreto presidencial en el que se otorga a

la jornada el rango de "Día de Júbilo Nacional".

Acosado por una crisis eléctrica que ha obligado a racionar el suministro de luz y

forcejeando con una recesión que hace más patente la inflación de dos dígitos que azota al país,

Chávez enfrenta una de las mayores caídas de popularidad en sus 11 años en el poder, meses antes de

la elección legislativa.

Ante este panorama, el chavismo está recurriendo de nuevo a la polarización como estrategia

electoral y el aniversario de abril del 2002 es munición ideológica contra sus opositores y con sus

propios seguidores ante el descenso en sus niveles de respaldo por debajo del 50 por ciento según

sondeos.

"Ni el presidente ni el pueblo negocian con los que destrozaron el país y cualquier duda en

ese sentido es una traición a la revolución, al pueblo y al liderazgo del presidente Hugo Chávez",

dijo Diosdado Cabello, ministro de Infraestructura y hombre fuerte del Gobierno.

Durante la semana, la amplia red de medios estatales ha centrado su programación en el golpe,

pero con la ausencia del que hasta hace un año era uno el héroes de la llamada "rebelión

cívico-militar", el general retirado Raúl Isaías Baduel, ahora enemistado con el que era su

compadre Chávez y encarcelado mientras se le enjuicia por corrupción.

Sus críticos, sin embargo, rechazan que el día haya sido bautizado como "Día de la Milicia

Nacional Bolivariana, del Pueblo en Armas y de la Revolución de Abril", considerando que este hecho

aleja aún más las posibilidades de reconciliación en el corto plazo y mantendrá la tensión en la

arena política.

"Qué bueno que los golpistas de abril de 2002 fueron derrotados. Qué malo que hoy estamos tan

divididos como entonces", escribió el analista político y ex funcionario gubernamental Vladimir

Villegas en su columna semanal.