Fácilmente identificables por su ajustado gorro rojo y su manta al hombro, decenas de limpiadores de orejas profesionales desafían el paso del tiempo en las calles indias, donde escarban sin pudor en oídos ajenos para ganarse el pan con una profesión en decadencia y poco agradecida.Mohammed Haneez introduce una fina barra metálica en el oído de un hombre de cara preocupada, la gira repetidamente y, pasados apenas dos minutos, extrae un enorme tapón de cera que muestra con orgullo a su cliente en un céntrico bazar de Nueva Delhi.
Un oficio "sucio" que te deja limpito en la India
