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Se podría decir que el invento de los hermanos Folatelli, Sebastián y Patricio, nació de las mentes de dos sibaritas. Los Folatelli, argentinos que se afincaron durante 25 años en Italia, son amantes de las costumbres “del buen vivir”, viajar mucho, tomar buenos cafés y buenos tragos. Y de la tecnología que facilita que la principal máxima del bon vivant sea la comodidad. Con estos dos conceptos nació “smartdrink” la marca con la que bautizaron la invención que los ha hecho ganar mucho dinero y muchos adeptos desde el 2013, año de su lanzamiento oficial en el mercado local. Se trata de una novedosa creación de tragos en cápsulas, tal y como sucede con las bebidas sin alcohol que se preparan con este sistema –como las relacionadas con la cafetería–, los tragos de esta marca vienen concentrados en una cápsula que se rompe a través de un vaso especial. Luego, y con sólo echarle soda o agua y hielo, lo único que falta es que alguien esté dispuesto a consumirlo. Y al parecer, son cada vez más los bares que se suman a esta propuesta.
Lo extraño y lo “muy argentino” es que es el primer sistema que guarda dentro de una pequeña pastilla el corazón de un trago. No hay –al menos registrado– otro invento de estas características. En esta nota, Sebastián, gerente de marca, cuenta cómo surgió la idea, y qué es lo que los mueve a cumplir metas y desafíos. Entre otras cosas, piensan en seguir creando tragos. Si algún lector quiere colaborar con ideas para incluir vino en la lista de opciones, los Folatelli agradecidos.
–¿Cómo surgió la idea de los tragos en cápsula?–La inspiración surgió cuando vimos, en una barra española, a un barman que preparaba la base de los tragos en varios vasos para agilizar el trabajo posterior. Inmediatamente la cadena de pensamientos nos llevó a asociarlo con el sistema de cápsulas de café y así, la idea embrionaria de Smartdrink, había nacido. Viendo que iba a resultar inviable depender de que la gente se compre máquinas para poner las cápsulas, como se hace en el sistema de las cafeteras, decidimos desarrollar nuestra propia matriz de cápsulas y vasos especiales que pudieran enroscarse en las mismas.–¿Cuáles fueron los distintos pasos o momentos para llevar adelante el proyecto?–Empezamos con una inversión inicial de $7.000 que la destinamos para crear el prototipo en 3D de la cápsula y el vaso. El ingeniero industrial que lo realizó, Ivo Speranza, enamorado del proyecto, se tornó socio de la empresa junto con su padre, César, quienes aportaron capital para dar vida a la empresa. Ese modelo, fue fundamental para realizar el diseño que hoy constituye el producto final.–¿Con qué dificultades se encontraron?–En el camino inicial nos topamos con muchas dificultades, ¡imaginate que no teníamos experiencia en industria! La primera complicación con la que ni habíamos contado fue enfrentar la creación de los productos cuando no sabíamos de qué forma podíamos resolver la problemática atada al sellado entre la cápsula y el vaso. Finalmente lo resolvimos aplicando un O-ring (aro sellador) de silicona sanitaria a la extremidad del vaso, ya que los o-ring en caucho se congelan con el frío del hielo y no permiten que se despegue la cápsula del vaso-coctelera. La segunda gran dificultad fue descubrir de qué forma podíamos envasar las cápsulas con el contenido concentrado líquido. Resolvimos modificando y adaptando una máquina envasadora de yogurt para el llenado de las cápsulas.–¿Cómo fue el armado de las cápsulas?–Otra aventura fue la composición de las cápsulas que lleva todos los ingredientes originales de un trago tradicional, eso quiere decir que el vodka es vodka, el ron es aguardiente y así para los aceites esenciales naturales que forman parte del trago. Descubrimos que para que los ingredientes se compacten en 50ml de la cápsula, teníamos que usar los ingredientes originales en estado concentrado y hacerlos elaborar especialmente para nosotros. Las bebidas alcohólicas que utilizamos son de altísima graduación alcohólica para que puedan ser diluidos al momento del consumo .–¿Cómo fue creciendo el proyecto desde la primera vez que lo vendieron hasta ahora?–Fuimos armando una red comercial propia, formada principalmente por muchos amigos que se sumaron al proyecto y capitalizaron el territorio nacional. Nos dedicamos a afianzar puntos de venta que también nos ayudaron a desarrollar la empresa. En la realidad del mercado encontramos que la gran mayoría de los comerciantes, cansados de proponer la misma botella, la misma lata y los mismos productos, al conocer las cápsulas intuyeron que el futuro de la coctelería está en su nuevo formato. Siempre comentamos que lo extraordinario de Smartdrink está en las personas que forman parte de la empresa y esto incluye los comercios visionarios que lo incorporan. Comparable, en cierta medida con los primeros comerciantes que intuyeron que los Smartphones iban a ser el futuro de la telefonía.–¿Les han pedido llevar la idea a otros países o vender la idea para que la produzcan en otros lugares? –Recibimos cientos de solicitudes. Tenemos pensado ampliar el negocio a medida que tengamos el conocimiento fundamental para hacerlo y sepamos qué soluciones ofrecer al crecimiento de nuestra industria. Empezaremos por países limítrofes, para poder tener alcance operatorio rápido, y luego veremos de qué forma replicarlo en el resto del mundo. La idea es que quede la casa matriz en Argentina, para la producción local, Mercosur y los envases a nivel mundial. –¿En qué lugares del interior se pueden adquirir?–Actualmente contamos con más de 500 puntos de venta. La mayoría son en Buenos Aires. Dos grandes cadenas de vinotecas de la provincia se encargan de su comercialización. También pueden comprarse on line, con entregas en sucursales de una empresa de correo privado, presentes en todo el país. En estas semanas estamos evaluando propuestas de distribución para el interior. En la página www.smartdrink.com.ar se puede encontrar la sección con el mapa de todos los puntos de venta de la Argentina. –¿Se podría utilizar el sistema con vino? En el caso de Mendoza es importante por la industria que está en permanente crecimiento. –Somos una empresa de tecnología principalmente y no te niego que estamos ensayando diferentes técnicas para incluir productos. Pensamos que principalmente la tecnología tenga la tarea de resolver una problemática y si bien puede ser utilizada para vino o la cerveza, aún no encontramos la utilidad en la aplicación con el vino. ¡Quizás de esta entrevista algún lector pueda darnos alguna sugerencia o idea al respecto! –¿Qué ventajas tiene trabajar con este sistema?–Libertad. Variedad. Simplicidad. Libertad de poder darse un gusto sin tener que complicarse la vida con insumos que, utilizados en parte, se echarían a perder. Variedad de disponer de una gama de 6 diferentes opciones de tragos con un gasto inferior en relación a la compra de los insumos equivalentes en botella, lata y brik. Simplicidad porque no se ensucia demasiado, no se necesita conocer recetas y no se ocupa espacio. –¿Se les han ocurrido otras opciones de productos o seguirán con este por el éxito que ha tenido? –La tecnología es aplicable a diferentes sectores que descubrimos que tienen problemáticas a resolver. Por supuesto ya tenemos grandes pedidos de coctelería sin alcohol que vamos a desarrollar apenas finalicemos los ensayos de laboratorios. De todas formas en marzo de 2016 vamos a lanzar una nueva línea, que será una sorpresa absoluta. –¿Algún desafío, con respecto a la empresa o personal?-Hacer las cosas bien. Una empresa sana que refleje la generación de jóvenes empresarios argentinos que somos. Hacer las cosas como corresponde, con pasión, soñando y dando en forma natural la inspiración para todos aquellos que tienen sueños. Me parece que esta filosofía nos tendrá atareados por mucho tiempo.La historia que comenzó en los bares de Italia Sebastián, uno de los Folatelli que creó la exitosa marca de los tragos en cápsula, cuenta en primera persona cómo fue que de divertirse y pasarla bien con su hermano Patricio en Italia, se convirtieron en los dueños de una empresa que nació “con estrella”, en incipiente crecimiento y que tiene todas las expectativas de convertirse en el éxito de la coctelería mundial. “Nuestro emprendimiento surgió en Roma, donde vivimos los últimos 25 años de nuestra vida. En Italia nos dedicamos a emprender en diferentes campos de la gastronomía. Uno de ellos fue la creación y luego la comercialización de bares boutique con una perfumería en su interior. Esa fue una fusión que nos dio buenos resultados, en un año abrimos cuatro locales y luego cedimos la marca Montecristo”, contó. Fue allí, donde convivieron con la cultura del café y de las cápsulas, combinación que ya se transformó en un hábito en Italia. Entonces, se les ocurrió pensar otro tema que pudiera mejorar las oportunidades con la tecnología en cápsula. “Nos pareció que sería muy útil aplicar la tecnología para resolver la problemática de los tragos: tener todos los insumos (jugos, pulpa, bebidas alcohólicas) y las proporciones justas. Era una buena idea, y necesaria”, relató.De la imaginación a la realidad La idea suena muy original y divertida, pero hacerla realidad es una compleja ingeniería, en la que la magia la hace, simplemente, la química: la graduación alcohólica de una cápsula es de 45º para que, diluida en agua o soda, adquiera el sabor de lo que se pretende beber. En cuanto a las opciones, las bebidas que se pueden preparar son: A9 vodka, durazno, naranja y arándanos; M5 vodka, maracuyá y naranja; C6: ron, frutilla y limón; 78 fernet, cola y limón; S1 vodka, durazno, energy, y C1 ron, cola y limón.Perfil Creativo. Sebastián es uno de los hermanos Folatelli que lleva adelante la empresa de tragos en cápsula Smartdrink. Es argentino, tiene 30 años y actualmente es el dueño de una de las empresas que más posibilidad de crecimiento tiene en el país. Ha vivido en Argentina, Italia y Brasil. En la actualidad sólo se dedica al perfeccionamiento de este producto, pero en el futuro, tanto él como los demás dueños de la marca, piensan en poner en marcha otros inventos y en extender la empresa a países limítrofes.
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Los hermanos que crearon el novedoso sistema.
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Inventor. Sebastián, uno de los hermanos que creó el novedoso sistema.
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Lo primero es enroscar en el vaso sin fondo, la cápsula con el trago elegido
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Como segunda instancia, se le agrega hielo hasta el borde del vaso
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Lo último es llenar con líquido (agua o soda) la totalidad del recipiente. Después sólo hay que revolver, decorar, y estar dispuesto a disfrutarlo.