Sus nombres son atípicos para un luchador mexicano clásico y su apariencia aún más: vestidos con ligueros y mallas abiertas en el pecho, "Diva Salvaje", "Estrella Divina" y "Demasiado" se alborotan la melena y se maquillan ojos y labios antes de salir al ring.Son hombres pero se hablan en femenino y hoy se cambian en el vestidor de mujeres, lejos de la quincena de compañeros que también pelearán en esta arena escondida en un garaje de la polvorienta Tultitlán, a las afueras de Ciudad de México.
Cruzada de travestis mexicanos para participar en la lucha libre
