La decisión de Estados Unidos de aumentar los aranceles al café está sacudiendo al mercado internacional. El 1 de agosto, entrará en vigor un impuesto del 50 % para el grano brasileño, el mayor productor y exportador del mundo. Este nuevo escenario presiona los precios globales del café, que alcanzó el récord: en Estados Unidos, la libra supera los 8 dólares.
Según EFE, en 2024, Brasil vendió más de 2.000 millones de dólares en café a Estados Unidos, lo que representó el 16 % de su producción. La Asociación Brasileña de la Industria del Café (ABIC) advirtió que este cambio tendrá “impactos extremadamente negativos” en toda la cadena, desde los pequeños productores hasta los grandes exportadores.
Chiapas, Oaxaca y Veracruz: ¿cómo afectará a los productores en México?
El impacto no se queda solo en Brasil. México, décimo productor mundial de café, enfrenta un posible arancel del 30 % en sus exportaciones a Estados Unidos, su principal destino. En 2024, el país envió más de 348 millones de dólares en café, principalmente desde Chiapas, Oaxaca y Veracruz.
Los caficultores mexicanos temen una caída en los precios internos si los compradores trasladan el costo del nuevo impuesto a las compras locales.
Ismael Gómez Coronel, de la Confederación de Cooperativas Unidos para Estar Bien, señaló que el sector apenas se está recuperando de una prolongada sequía.
Jorge Aguilar Reyna, de la Red Maya de Organizaciones de Producción Orgánica, advirtió que las exportaciones de café de especialidad, casi dos millones de sacos al año, corren serio riesgo.
Otros países también sufren por los aranceles
Colombia, segundo proveedor de café para Estados Unidos, exportó más de 1.500 millones de dólares en 2024. Con una cosecha récord en marcha, enfrenta un arancel del 10 % que podría afectar el consumo de café premium.
En Perú, también se sigue con atención el tema: exportó 3,9 millones de sacos en 2024 y espera crecer en 2025, pero con un nuevo impuesto del 10 % sobre la mesa, hay incertidumbre.
Los cambios en los aranceles están reconfigurando el mapa cafetero global. Y México, como actor clave, no es ajeno a esta sacudida.



