Por Mariana Gilgil.mariana@diariouno.net.ar
El yoga dejó de ser sólo una práctica de adultos en Mendoza y gana adeptos en los niños desde los 4 hasta los 12 años. Los expertos resaltan los beneficios de esta disciplina a través del trabajo del cuerpo, con una mayor conciencia de la mente, que ayuda a frenar la ansiedad, la violencia y la excitación, y los pequeños se enganchan con esta técnica por medio del juego. Las clases tienen una duración de una hora y se dictan una o dos veces a la semana, por un costo que ronda los $200 mensuales. También se ofrecen talleres de hasta 3 horas y el precio es variable según los materiales y la cantidad de niños.
Entre los beneficios, los docentes destacan que el yoga enseña a los niños a descubrir y sentir su propio cuerpo, ayuda a disfrutarlo por encima de las limitaciones, a conocer la mente y generar la capacidad para canalizar e identificar las emociones, entre otras ventajas. Por lo general, los chicos que asisten a clases de yoga son hijos de padres que también lo practican y conocen las bondades del mismo. Tal es el caso de Natalia Elías, mamá de Luca y Ornella, que contó su experiencia a Diario UNO: “Comencé a practicar yoga como terapia, indicada por mi neurocirujano por un problema de columna, y noté un cambio en cuerpo y alma , aprendí a manejar situaciones con diferentes posturas con respiración y concentración, de una manera más sana. De allí surgió la idea de que mis hijos realizaran esta práctica”. Gisela Berti, profesora de yoga, explicó que arrancó hace unos años con talleres para niños: “Es muy común observarlos realizar posturas de yoga que apoyan su desarrollo físico y mental. Está al margen de los dogmas religiosos, se adapta a cualquier filosofía, aunque sus raíces se encuentran en la antigua cultura hindú”. A través de las posturas o “asanas”, se trabaja el control del movimiento, de la respiración, el equilibrio interno, la fuerza sin tensión, la fortaleza del sistema nervioso, la relajación, la atención de la mente, el pensamiento positivo y la confianza en uno mismo. Libres Otra de las virtudes de este tipo de actividad que resaltó Gisela Berti es que por su experiencia “los niños no compiten y se sienten libres para expresarse sin miedo, esta libertad les ayuda a desarrollar una sensación de confianza y autoestima que prepara su salud emocional para la adolescencia y madurez”. También es una excelente opción para mejorar la relación con los demás, y además de recreación, ellos puedan cultivar la paciencia, mejorar la concentración, disminuir la agresividad y, al mismo tiempo, recargar la energía del cuerpo, aseguran los especialistas de esta práctica milenaria. “La respuesta de los niños es muy buena, y es notable que existe una necesidad de un espacio para bajar las revoluciones y conectarse con lo espiritual, porque están sobrecargados de exigencias”, manifestó Romina Celona, profesora de yoga: “Está bueno que ellos empiecen a escuchar a su propio cuerpo, su interior, lo que generará un adulto distinto”. ¿Cómo son las clases? Ofrecen la oportunidad de integrar posturas propias de esta disciplina, técnicas de respiración y de relajación, ejercicios de concentración. Por lo general, la dinámica de una clase comienza en círculo, con una presentación, mantras (sílabas, palabras, fonemas o grupos de palabras que, según algunas creencias, tienen algún poder psicológico o espiritual), musicoterapia, ejercicios de concentración, saludos al sol, a la luna, entre otros ejercicios. También se utilizan los mandalas, que son representaciones simbólicas espirituales utilizadas en el budismo y el hinduismo. A tener en cuenta ¿Qué es el yoga? Es una tradicional disciplina física y mental originaria de la India. Es un conjunto de técnicas de concentración que se practican para conseguir un mayor control físico y mental. Otras Experiencias. En Buenos Aires, en algunos colegios carenciados ya se aplican algunas técnicas del yoga. La Asociación Civil Árbol de Luz llevó esta disciplina al barrio La Cava, a través de sus colaboradores. Para combatir la ansiedad Mónica Cruppi, doctora en psicología y especialista en niños, opinó: “Es maravilloso que los chicos practiquen yoga. En especial, es ideal para aquellos que son muy ansiosos o con trastornos psicosomáticos, es una técnica que armoniza desde lo psicofísico, donde se tiene muy en cuenta la respiración, que es vital para la ansiedad”. También es útil la técnica del yoga para vehiculizar a niños agresivos, con trastornos de aprendizaje, porque favorece una mayor concentración y ayuda a reeducar la atención, subrayó la profesional. “La respiración posibilita bajar la ansiedad, la angustia, y permite conectarse con el cuerpo a través de la aceptación; al niño le permite despejar los problemas o trastornos de aprendizaje”, agregó Cruppi.
Puntos de vista►“Decidí llevar a mis hijas porque creo en el yoga y en la unión que genera de cuerpo, mente y espíritu. Basta con verles la carita de felicidad, el estado de paz y plenitud con el que salen mis hijas de cada práctica para darse cuenta de que es maravilloso para los niños”. (Verónica Oyanart, Mamá de Emiliana (7) y Guillermina (4)
►“Comencé a practicar yoga como terapia indicada por mi neurocirujano por un problema de columna. La experiencia fue maravillosa, y de allí surgió la idea de que mis hijos realizaran esta práctica. Las clases se desarrollan a modo de juego, e invito a los padres a informarse para incentivar esta práctica”. (Natalia Elías, Madre de Luca (8) y Ornella (7)
►“Creo que los niños no tienen tantos prejuicios y trabas como los adultos, en todo sentido; son más puros en su cuerpo y espiritualmente, es bueno trabajar desde niños esos aspectos para que no los pierdan. Me parece positivo. En mi hija veía una natural predisposición y de la primera experiencia salió feliz”. (Paula Culotta, Mamá de Lara (3)