Mendoza Domingo, 8 de julio de 2018

Volver a ser un niño: apasionados por los autitos de colección

Hasta las 22 está abierta una expo de rodados de diversos tamaños y épocas. Pensada para chicos y grandes, es una buena actividad para las vacaciones de invierno en familia

Este fin de semana se puede volver a ser niño. Por un rato al menos. Como un aire fresco, un respiro, algo de oxígeno, un cacho de ilusión. No es muy complejo, apenas hay que darse una vuelta por la Sala de Arte de la Barraca Mall (Las Cañas 1833, Dorrego, Guaymallén). Es que allí, desde ayer y también hoy entre las 11 y las 22, el Die-cast Club Mendoza realiza su 9ª Exposición de Autos a Escala. El placer de la ilusión tiene, como corresponde, entrada libre y gratuita.

Hay de todo. Desde piezas que están a la venta y superan los $30.000, hasta pequeños autos de juguete de los ' 60 que sus dueños no venderían por nada y que solo están expuestos con el fin de compartir el disfrute de verlos.

Importados y nacionales. Con la última tecnología o con toda la historia encima. Especial para coleccionistas o para el niño que sueña con manejarlos con un control remoto.

Hernán Copia, miembro del club, dice en un comunicado que ayuda a difundir el evento: "En esta 9ª exposición se podrá apreciar cada una de las colecciones de autos a escala en sus diferentes temáticas y formas, desde las más comunes -el Hotweels para los más chicos o el Buby o Galgo para los más grandes- hasta las más extrañas y exóticas. Con o sin personalización y customización de los modelos".

El Die-cast Club Mendoza fue fundado en 2011, con el principal objetivo de compartir y difundir la pasión por el coleccionismo de autos a escala a la vez de poder generar lazos de amistad, solidaridad y camaradería en un ámbito de respeto y tolerancia. Hoy es lugar de encuentro de aquellos que comparten una misma pasión, en este caso los "autitos de colección", que comienza de chico como un juego en la vereda o la escuela y que se perpetúa en el tiempo como un hobby.

La edición 2017 convocó a 10.000 visitantes que disfrutaron de más de 50 expositores.

Como este año, se exhibieron aproximadamente 3.000 autos a escala, entre los cuales pudieron verse verdaderas joyas y reliquias de este hobby.

Un tesoro de Mozambique

Desde las reproducciones a escala más sofisticadas a las más simples. Para comenzar está bien empezar con un autito de chapa, a mano, con alguna tijera bien afilada, quizás también con algún elemento de corte a golpes. La chapa fue evidentemente alguna lata de conservas o de combustible. El modelo está torcido, quizás golpeado o pisado por algo o alguien, accidentalmente. Podría decirse que este autito deformado no llamará la atención de nadie. Pero la historia lo transforma en uno de los más interesantes. "Me lo trajo un amigo, integrante de Médicos Sin Fronteras, desde Mozambique", dice su dueño, Ariel Menniti.

Ariel reparte su vida en un racimo de trabajos e intereses. Uno es este, el de los autitos de colección. Y como buen promotor de la actividad se corre del centro de atención y lo centra en los demás integrantes del club, que son medio centenar.

Claro, siempre faltan algunos modelos. Justo es por eso que las colecciones y los coleccionistas no desaparecerán jamás. "¡No están todos! Falta el Lotus N°5 John Player Special, de Mario Andretti", se queja Silvia (44), que acompañó a su marido a ver la exposición.

Los taxis de Javier

Javier Trujillo tiene 42 años y dice que se dedica a esto desde los 14. "Soy arquitecto. Como la mayoría de los coleccionistas, esto empieza por algo que llama la atención y después se comienza a incrementarlo, a tomarle el gusto, a perfeccionarse".

Javier se ha dedicado a un segmento muy especial. Colecciona taxis a escala, tiene más de 70 de distintas partes del mundo. "Es que me gustan los vehículos de servicio", dijo.

"Son autos comunes, pero en este conjunto llaman mucho la atención", contó. Recordó que comenzó esta colección en 2005, "cuando se vendían con algunas revistas. Era una colección básica de 50 en el país, pero que en Europa eran 70. Compré los que pude en el país, y después los fui consiguiendo por internet. Demoré en completarla más de 10 años".

Contó que "no vendo ninguna de las piezas. Alguna vez compré algunos lotes donde se repetía alguno".

Adrián y sus camiones

Adrián Andermarch, maipucino de 45 años, tiene este hobby desde hace "7 u 8 años".

Trabaja de repositor y su pasión son "las maquetas de camiones. Me gustan los vehículos pesados". Son maquetas de 600 piezas; armarlas completas, pintarlas y agregarles los accesorios lleva "unos 2 meses, trabajando unas 3 horas por día".

"Mantener este hobby ahora es caro. Una maqueta cuesta $2.500, además de todo lo que uno debe agregarle", dijo. Si bien Adrián se dedica a esto por puro placer, a veces "alguna gente conocida me encarga que les arme algo. Por lo general son camioneros o alguna empresa que quiere algo personalizado, que reproduzca sus camiones verdaderos, y que quieren tenerlos como adorno".

Dice que la familia a veces se queja, porque la actividad le roba tiempo, "pero lo entienden. Es una pasión".

Carlos recayó en el vicio

Carlos Pérez tiene 38 años y tres hijos. "Ellos saben que los autitos de papá no se tocan. Pero, como compensación, yo les voy comprando algunos también a ellos, para que les vayan agarrando el gusto", dijo.

Carlos colecciona autos a escala fabricados en el país, hechos por fábricas que han desaparecido. "Las más grandes e importantes cerraron en los '90, cuando el gobierno de Menem abrió las importaciones", recordó.

Buby y Galgo eran algunas de las más conocidas y hoy algunos de esos autos a escala están en el mesón donde Carlos Pérez se burla del olvido.

"Había juntado autitos cuando chico hasta los 16. A esa edad se me dio por regalarlos. Pero un día mi mamá encontró uno, que había quedado olvidado en un cajón. A partir de allí, decidí recuperarlos y comenzar a coleccionarlos".