La historia de vida de Oscar Morón es dura y él mismo declara: "no se la deseo a nadie". El hombre Dormía en un baldío y estaba solo hacía dos años. Vivía de lo que conseguía cuidando autos en la plaza de Villa Nueva, lo cual no era mucho.
Se trata de Oscar Morón, un hombre que logró cambiar su vida luego de las gestiones que realizaron trabajadoras sociales de Guaymallén.
Vivía en la calle, se reencontró con su familia y ahora tiene techo

Se puede decir que su vida cambió gracias a las gestiones y seguimiento de trabajadoras sociales de Guaymallén que tomaron su caso y lograron lo que se puede decir "un final feliz".
Oscar tiene 47 años y trabajaba en la construcción desde los 7 años, ahora no puede realizar ese trabajo porque su cuerpo no resiste los esfuerzos propios de la profesión. Hace unos años debió abandonar su casa y quedó, literalmente, en la calle.
Cuando su caso fue detectado por la Coordinación de de Trabajo Social y Territorial de Guaymallén, el plantel puso sus manos a la obra y logró contactarse con la familia del hombre.
Su madre se encuentra en grave estado de salud y su hermana no conocía su paradero.
Vagamente Oscar rememora cómo era su vida antes de quedar, literalmente, en la calle. Pero recuerda con lujos de detalles el primer día que durmió a la intemperie. “Es una sensación de desamparo total que no le deseo a nadie. Lo primero que se siente es frío, aunque no sea invierno el frío se siente igual. Debe ser por lo solitario que se siente uno”, cuenta.
Sin experiencia para vivir sin techo y lejos de casa, los primeros días fueron los más difíciles. Al albañil le robaron un bolso con ropa, la billetera con sus documentos y un reloj. Al poco tiempo, frente a la plaza distrital de Villa Nueva se hizo lugar como cuida coches y se ganó la confianza y el afecto de los vecinos por el respeto con el que se maneja a diario.
Mientras habla, Oscar está atento a todos los movimientos vehiculares, los que llegan y los que se van. “Soy un agradecido a todas las personas que se han preocupado para que yo esté mejor, en especial a las trabajadoras sociales de Guaymallén, ellas no tienen idea de lo que han hecho por mí. Hace dos meses era otro Oscar, estaba perdido. Me estoy abuenando con la vida”, confiesa.
“Mi hermana me pidió estar unidos porque nuestra madre está grave y yo le prometí estar todos los días. Es una situación fea, pero estoy contento de haber recuperado mis afectos”, reflexiona.
Gentileza: Prensa Guaymallén