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En la Domingo Bombal, de Ancón, a veces han tenido que suspender las actividades. Más de 200 alumnos asisten a este establecimiento. Necesitan una bomba automática.

Una escuela de Tupungato tiene graves problemas por falta de agua

Alejandra Adiadi.alejandra@diariouno.net.ar

La situación va variando de acuerdo con la época o el horario. Sin embargo, todos los días el problema es el mismo en la escuela Nº 1-518 Domingo Lucas Bombal: se quedan sin agua antes de terminar la jornada escolar, que es de doble turno. La problemática recae en la necesidad de una bomba que sirva para automatizar el sistema de abastecimiento, ya que desde el municipio afirman que llega agua suficiente para cubrir las necesidades de esta institución ubicada en La Carrera.

“Hay días en los que nos arreglamos para poder terminar la jornada sin tener que detener las clases. Pero en otras épocas, sobre todo cuando hace calor, hemos tenido que suspender las actividades. Generalmente, cuando  llega la tarde lamentablemente ya no nos alcanza”, expresó Patricia Gil, directora de este establecimiento escolar, además de aclarar que el faltante es de vieja data, pero que se ve cada vez más acentuado porque ha  crecido la matrícula, sobre todo por la incorporación de aulas satélites del nivel secundario. La situación que aqueja a 216 alumnos y a 50 docentes de los alrededores de esta zona rural conocida como Ancón se debe –según explicaron desde la comuna– a que no tienen una bomba que permita que los tanques de  reserva les suministren agua de manera automatizada al tanque de la escuela. No obstante, la cantidad de agua que llega por la red que surge de una vertiente natural alcanzaría para que no tengan faltante. “La zona tiene  una dotación de agua de 20 litros por minuto, lo que equivale a cerca de 1.200 litros por hora. El problema es que eso no llega al tanque de la escuela porque tienen que hacerlo de forma manual”, explicó Ricardo Ballester, a cargo del área de Agua y Saneamiento del municipio, uno de los únicos tres en la provincia que aún maneja este servicio. “Nosotros propusimos hacer la instalación y proveerlos de un dosificador de cloro”, agregó, aclarando que la Dirección General de Escuelas debe darles la bomba que necesitan. Este problema se instauró en la agenda política local, promovido por el bloque radical que presentó un proyecto para que en el recinto se aprobara una ordenanza. A través de ella, el ejecutivo debía realizar las gestiones  necesarias ante los organismos pertinentes para dotar a la escuela de una cisterna con capacidad suficiente, filtro y dosificador de cloro para potabilizar el agua (ya que por la ubicación queda afuera del sistema de  clorificación departamental) y para que llevara adelante las obras de conexión a la red existente. La propuesta no fue aprobada, finalmente, por los concejales justicialistas, quienes argumentaron que debería haber sido un  proyecto de declaración –en vez de una ordenanza– porque el problema es responsabilidad de la DGE y no del intendente.

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