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El ex preso, que fundó la Casita Puente Afectivo para rescatar a chicos de la calle, falleció a los 66 años. En diciembre había sufrido un ACV

Una despedida íntima en Maipú para Marcelino Altamirano

Por UNO

En un día gris y lluvioso, con un entorno íntimo donde sólo dijeron presente sus seres queridos, despidieron ayer al fundador de la Casita Puente Afectivo. Marcelino Altamirano, ex ladrón y convicto devenido protector social de los chicos de la calle, falleció a los 66 años luego de no superar un ACV sufrido a finales de diciembre.La vida de Altamirano estuvo divida en dos partes que se pueden mirar como dos caras de una misma moneda. La primera, relacionada a la calle, los primeros "robos sociales", como les llamaba, ya que repartían los botines en las villas, los posteriores robos a blindados y bancos, y 28 años enteros encerrado en distintas cárceles del país.La segunda, cuando dejó la faceta delictiva para dedicar el resto de sus años a tratar de impedir que jóvenes de la calle, como en algún momento lo fue él, caigan en los lazos de las drogas y el delito. Con ese fin fundó, en los albores del nuevo siglo, la Casita Puente Afectivo, por donde han pasado cientos de chicos que lograron dejar las calles para comenzar una nueva realidad.Altamirano falleció durante la madrugada del sábado en el Hospital Del Carmen, donde permanecía internado desde finales del año pasado con serias dificultades para hablar y moverse, tras sufrir un accidente cerebrovascular que poco más de un mes después terminó con su vida.Fue velado en Maipú, en la Casita que él junto con el padre Contreras crearon como refugio para los jóvenes, con la presencia de sus familiares y allegados más cercanos. Allí, a pesar de la lógica tristeza, reinaba una tranquilidad que, en palabras de los presentes, se debía a que "ahora el Chino está descansando tranquilo".Así lo explicó Luis Valdés (31), quien desde los 14 años vivió junto con Altamirano, a quien le agradece por haberle cambiado la vida. "El nos contó su sueño de crear una casa para chicos de la calle en situación de riesgo y al principio pensamos que estaba loco. Muchos chicos de acá crecimos, pudimos formar nuestra familia y empezar a trabajar".Valdés considera que Altamirano lo "salvó", ya que era un "pibe de la calle irrecuperable por el sistema".Minutos después de las 18 y bajo una intensa lluvia, Marcelino Altamirano fue trasladado al cementerio de Maipú, sitio en el que descansarán sus restos.

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