Mendoza Domingo, 17 de junio de 2018

Testimonio personal: "Ir a hacerse un aborto no es un paseo ni da ningún placer"

Una mujer cuenta cómo fue abortar en la clandestinidad, sus razones para hacerlo, lo que le dejó y sus sensaciones.

J.J. es una mujer culta, instruida, de clase media alta. A los 28 años se quedó embarazada y no contaba con el apoyo del varón. Este es su testimonio:

"Él era casado, y no pensaba dejar a su familia ni separarse de su esposa. Yo estaba de viaje, en otro país, y supe que no iba a poder llevar adelante la gestación. Decidí interrumpirla. Él estuvo de acuerdo pero me aclaró que no se iba a quedar conmigo hasta que lo hiciera.

Volví a mi casa, a Buenos Aires. Se lo dije a mi madre, que tampoco entendió cómo me sentía yo. Nadie me ayudó a pensar, sólo había que terminar con el embarazo.

Mi madre me acompañó al consultorio de un médico que atendía en una buena clínica. Me durmieron, y aborté. En apenas unas horas todo había pasado. Ni siquiera me di cuenta de cómo pasó. Volví a ver a la persona que me había dejado embarazada, quise explicarle lo que me pasó y me dijo, 'bueno, ya pasó, eso es lo importante'. Ni siquiera podía sentirme mal, porque yo no me lo permitía.

Después de esa experiencia, no pude volver a quedarme embarazada. Fue traumática, aunque yo no era pobre ni estaba sola. Pero a la clandestinidad siempre la ampara el silencio. No puedo entender cómo hay personas que creen que las mujeres abortaríamos porque sí. Ir a hacerse un aborto no es un paseo, ni un placer. Pero cuando hay que tomar esas decisiones, no se puede volver atrás.

Despenalización

El pasado jueves, la Cámara de Diputados de la Nación le dio media sanción al proyecto que propone despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo.

En una votación muy reñida, la media sanción salió con 129 votos a favor y 125 en contra. Ahora será el turno de los senadores de decidir si la transforman en ley.

En el caso de Mendoza, dos de sus senadores nacionales se espera que voten a favor: la kirchnerista Anabel Fernández y la radical Pamela Verasay, mientras que Julio Cobos, también de la UCR-Cambiemos, lo haría en contra.

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