Por Enrique Pfaabpfaab.enrique@diariouno.net.ar
Miles de personas peregrinaron el jueves hasta el santuario de San Cayetano en el distrito de Orfila, en Junín, para rogar y celebrar al patrono del pan y del trabajo. “Vinimos a agradecer” fue la frase más repetida entre los feligreses, que en su gran mayoría bregaron por paz y salud.
No fue la multitud de casi siempre, especialmente cuando el 7 de agosto cae en fin de semana, pero igualmente la convocatoria de la festividad del santo del trabajo fue contundente. Este año la consigna convocante de la Iglesia fue el llamado a los católicos a misionar, como ha dado como consigna el papa Francisco, con el ánimo de mantener viva la fe cristiana. Como todos los años la misa más emotiva y convocante fue la del inicio de la jornada, en plena medianoche entre miércoles y jueves, que es denominada “la misa de los trabajadores”, porque allí se reúne la mayoría de los laburantes que estarán ocupados en su labor durante el día. Y luego, también como es habitual, los horarios que eligieron los feligreses como preferidos fueron los de la siesta y el de la noche de ayer, cuando se celebró la misa central y la peregrinación con antorchas por los viñedos aledaños al histórico molino de Orfila. “Vengo todos los años. Es tradición familiar, más allá del momento por el que estemos pasando”, dijo Miriam Cardozo (52 años), de Maipú. Esta vez fue sólo para venerar al santo y en todo caso para reiterar un agradecimiento, ya que “en 2003 mi familia no tenía trabajo y en setiembre de ese año mi marido consiguió uno que nos salvó”. Algunos también ruegan por salud. “Estoy mal de los huesos”, dijo Eusebio Talabera (78). Lo dice sonriendo, porque “yo sé que son cosas de la edad, pero al menos le pido a San Cayetano que la vejez no duela mucho”. El santuario de Junín siempre ha sido el más convocante en Mendoza en cada 7 de agosto. Ha habido años, el 2001 por ejemplo, en que los feligreses fueron cerca de 100.000 y los rostros eran más adustos y los ruegos mucho más angustiantes. Pero también se repitieron fuertes convocatorias en épocas de bonanza económica. Esas veces la concurrencia pedía, esencialmente, por que se mejoraran las condiciones de seguridad. Esta vez también pidieron por este “milagro”, pero los consultados sólo lo recordaron cuando se les preguntó específicamente por esta problemática. Pero los juninenses y los rivadavienses, especialmente, lo mencionaron con más premura, ya que en los últimos tiempos han sufrido hechos en esos departamentos que han sensibilizado a estas sociedades. Esta vez, y también como el año anterior, muchos recordaron en sus plegarias al Papa argentino. “Yo vengo a agradecer por él y para que San Cayetano le dé fuerzas”, dijo Rosalía Díaz (72), que caminó de la mano de dos nietas adolescentes. “Ellas me acompañan y además vienen a pedir para que el santo conserve la unión familiar”, acotó. A la misa central de anoche asistieron 1.500 fieles. Entre las autoridades, el gobernador Pérez y su esposa, Celina Sánchez, y los ministros Abrile de Vollmer y Comperatore y el intendente Abed. La celebración no fue presidida por el arzobispo de Mendoza, Carlos María Franzini, quien faltó por razones de salud. En Buenos Aires Masivo. Miles de fieles hubo ayer en el santuario de San Cayetano. El obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Eduardo García, bendijo a los peregrinos, en medio de campanazos y fuegos artificiales.
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Un momento de la tradicional procesión en el distrito juninense Orfila. Foto: Horacio Rodríguez/ Diario UNO