Alejandro Gamerogamero.alejandro@diariouno.net.ar
Los desanimaba ver todos los días esas paredes derruidas en el lugar de estudio. Y antes de quejarse pusieron manos a la obra: consiguieron pintura y trabajaron con fervor.
Se arremangaron y pintaron sus aulas descascaradas

No llevaban ni dos meses de clases cuando cayeron en la cuenta de que estaban hastiados de ver las paredes de sus aulas derruidas, totalmente despintadas, descascaradas y hasta con manchas de humedad. Ir todos los días a un lugar así los desanimaba. Entonces concluyeron “que mejor sería hacer un esfuerzo que ir a quejarse a algún lado” y así, un grupo de alumnos, en su mayoría de 13 años, juntaron dinero, compraron lo que hacía falta y en dos sábados pintaron con sus propias manos todas las aulas.