Por Javier Cusimanocusimano.javier@diariouno.net.ar
Reñaca no es sólo diversión y mar para todos. Varios mendocinos eligen ese destino para trabajar y sacar un dinero extra en el año.
Reñaca también da para trabajar
Reñaca no es sólo diversión y mar para todos. Varios mendocinos eligen ese destino para trabajar y sacar un dinero extra en el año o bien disfrutar del lugar a medio tiempo: la mitad del día haciendo changas y juntando plata, y la otra tomando sol y unos mates en la cercanía del océano helado.
Sobre este aspecto invisible para los que sólo vienen a veranear, Doris Bustamante, dueña de un puesto de la feria de artesanías de Reñaca, afirma que los “lolos” (adolescentes) de Mendoza, en el período más fuerte, aprovechan la demanda de trabajo para emplearse como mozos.
También cuenta que muchos llegan con sus propias artesanías, anillos, pulseras y colgantes para ofrecerlas a la orilla del mar. Vienen a promocionar boliches y residencias, a folletear publicidades por la calle o como promotoras de eventos.
Otros, en cambio, arriban con la intención de pagarse unos días y terminan quedándose. Es lo que le ocurrió a Sebastián, quien está radicado desde el 2010. En su caso, este hombre –prefiere mantener en reserva su apellido– se encarga de proveer de soda al café Between ubicado en el centro.
Marcelo Rivamar, desde hace 13 temporadas, sólo llega a la costa del Pacífico para esta época y luego de juntar plata se va nuevamente a Mendoza. Se dedica a la panadería y descubrió un nicho de mercado que sabiamente ha logrado explotar. Junto a su socio porteño Pablo Schllaci elaboran facturas artesanales en la avenida Borgoño, frente al mall. Según la opinión de los compradores chilenos, es un “manjar imperdible”.
En un garaje con techo de lona venden las medialunas clásicas a 500 pesos chilenos cada una y las rellenas con crema pastelera o dulce de leche a 550 pesos chilenos. Marcelo es oriundo de Luján. Tiene su propia panadería en el barrio Buena Vista, de Carrodilla, y ansiosamente espera regresar a ver su hijo de 10 años.