Por Luciana Moránlumoran@diariouno.net.ar
Fue miembro de una dinastía de mandatarios que brillaron en la política local del siglo XIX. Promotor de la educación, partió a Buenos Aires enojado con Mendoza.
Quién fue Arístides Villanueva
Juan Bautista Arístides Villanueva se llamaba, pero se lo conoció solamente por su tercer nombre. Su vida fue sufrida y llegó muy lejos por cuenta propia. Al final de sus días se fue de Mendoza, aborreciendo a su provincia natal.
Arístides nació el 11 de agosto de 1825. Quedó huérfano a los 6 años: primero falleció su madre, Juana Chenaut, y un año después murió su padre, José María Villanueva. La pobreza acompañó su desamparo, ya que todos los bienes de su padre fueron confiscados por ser unitario. José María había colaborado con San Martín en la campaña libertadora, acompañando a los granaderos.Arístides debió cruzar a Chile por ser heredero de la inclinación política de su padre, exiliado. Hasta allí llegó con sus pequeños hermanos, Joaquín y Carolina. Con el primero sólo compartía la sangre de su padre, quien se había casado en segundas nupcias con Dolores Carrillo.
De muy chico, Arístides aprendió a manejarse solo. Se dedicó al comercio y luego a la política. Pasaron los años y llegó a sus oídos que quien había mandado a degollar a su padre y lo había tomado prisionero durante la batalla de El Pilar, en 1829, lo buscaba: el fraile Aldao.
Volvió a Mendoza. Aquí conoció a Vicenta Doncel, quien era sanjuanina. La desposó con sólo 19 años y con ella vivió muchos años en San Juan. Tuvieron dos hijos: Guillermo y Vicenta. El varón fue ingeniero y tuvo participación en la vida política mendocina.
Su gestiónArístides fue legislador y se desempeñó en diversos cargos políticos.
Como gobernador, se caracterizó por lograr grandes avances en educación. Dictó la ley orgánica de enseñanza primaria, que planteaba la obligatoriedad para los varones de 7 a 12 años y para las mujeres de 6 a 13. También tuvo en cuenta la capacitación de maestros y construyó edificios de varias escuelas, entre ellas la Normal de Maestros y la actual Patricias Mendocinas.
Tal fue su esmero por la formación de los ciudadanos, que durante su gobernación Mendoza recibió un premio por su gestión pública en educación. Historiadores locales cuentan que el lema de Arístides en la Legislatura era: “Ilustrar al pueblo es matar el despotismo”.
Su visión en este aspecto era clara. Una muestra de ello es que uno de sus primeros decretos fue becar a Agustín Álvarez para estudiar en la Facultad de Derecho de Buenos Aires. Álvarez fue considerado años después como un intelectual de la Generación de 1880.
En su gobierno también hubo avances en agricultura e irrigación. Y la primera Ley Orgánica de Tribunales y el Código de Procedimientos Civiles también se crearon durante su gestión.
En ese momento, como vestigio de la lucha entre unitarios y federales, estaba la oposición entre civitistas (fieles a Francisco Civit) y gonzalistas (fieles a Carlos González , quien gobernó Mendoza entre 1863 y 1866). En 1873, Villanueva terminó su mandato y Francisco Civit lo sucedió. El ex gobernador pasó a ser su consejero. Un año después fue designado senador nacional en remplazo de Eusebio Blanco. Arístides también ocupó otros cargos a nivel nacional.
Luego de dejar la gobernación participó en la segunda batalla de Santa Rosa, llegando allí al grado de teniente coronel.Jaime Correas, en su libro Historias de familias, cuenta que el ex gobernador abandonó el Ejército luego de enojarse con Julio A. Roca, quien le había perdonado la vida a Arredondo (contrario a Civit). Arístides renunció entonces a su grado militar. Esta acción se hizo efectiva 20 años después de tomada la decisión, pero nunca quiso cobrar el sueldo porque consideraba que tenía esa jerarquía contra su voluntad.
Cuentan que cuando se fue de Mendoza para instalarse en Buenos Aires, en Desaguadero –límite con San Luis– se sacudió los zapatos y dijo: “Ni tierra me quiero llevar de esta desgraciada provincia”.
Murió en Buenos Aires el 7 de agosto de 1900, pero fue enterrado junto a su esposa en Río Cuarto, Córdoba.